Cuba ha experimentado un nuevo revés. El país, que enfrenta una crisis energética sin precedentes, aguardaba con ansias el arribo de un navío de bandera rusa.
El barco, un buque cisterna repleto de combustible, tenía como destino el puerto de Matanzas, una terminal que sirve a la ciudad homónima y que se localiza en la costa norte de la isla.
Pese a que se encontraba sobre aguas caribeñas, el navío dio un giro de 180 grados, cambió su rumbo y se enfiló hacia Trinidad y Tobago. El viraje podría retrasar o, incluso, impedir la llegada a Cuba de 200.000 barriles de diesel que alimentarían sus centrales eléctricas.
Estocada al SEN
Para Cuba, la pérdida de este cargamento no es sólo un revés logístico; es una estocada a su ya agonizante Sistema Eléctrico Nacional (SEN).
Con gran parte de su parque de generación térmica fuera de servicio por falta de mantenimiento y combustible, la isla depende de estos envíos para garantizar el fluido eléctrico.
Te puede interesar: Giro pragmático: Cuba busca en su diáspora el salvavidas para una economía en crisis
Todo indica que el pragmatismo ruso está chocando con la realidad contable de la isla.
Fuentes del sector naviero sugieren que la desviación podría responder a una renegociación de la carga.
Otros apuntan que mover el tanquero hacia Trinidad y Tobago obedece a un criterio de rentabilidad. En un contexto de precios altos, vender la carga a un comprador con liquidez inmediata resulta más rentable para Rusia, que sostener un subsidio geopolítico.
Forma parte de nuestro canal en Telegram y mantente informado del acontecer político y económico de Venezuela https://t.me/Descifrado

