La Universidad de Los Andes (ULA), la principal casa de estudios de la región andina y una de las instituciones académicas más importantes del país, enfrenta una crisis operativa extrema al funcionar con un presupuesto real inferior a los 1.000 dólares mensuales. La cifra, calificada como irrisoria por las autoridades rectorales, mantiene al complejo universitario en un estado de asfixia técnica que compromete sus actividades de docencia, investigación y extensión.
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La denuncia fue formulada por el rector de la ULA, Mario Bonucci, quien ofreció un balance detallado sobre el crítico déficit presupuestario que arrastra la institución de cara al ciclo de gestión del año en curso, trabando el flujo administrativo de facultades, núcleos y dependencias de servicios estudiantiles.
Una brecha presupuestaria que estrangula la gestión
El rector Bonucci ilustró la magnitud del rezago financiero mediante un balance comparativo entre los recursos indexados y aprobados por la planificación de la universidad y los montos efectivamente liquidados por la administración central de la República:
- Asignación requerida: Para el inicio del ciclo fiscal en enero de 2026, las proyecciones presupuestarias de la ULA estipulaban la necesidad de percibir un piso mínimo de 162 millones de bolívares para cubrir los gastos de funcionamiento básico.
- Asignación ejecutada: El Ejecutivo nacional desembolsó únicamente 500.000 bolívares, una fracción marginal que pulverizó la planificación operativa.
- Población afectada: Este recorte financiero directo impacta de manera estructural en el desarrollo formativo y de servicios para una matrícula activa que asciende a 22.500 estudiantes de pregrado y posgrado.
«Esta universidad está trabajando con menos de 1.000 dólares mensuales. Que la ULA siga con sus puertas abiertas hoy en día es un logro exclusivo del místico esfuerzo, la resiliencia y el compromiso de sus profesores y trabajadores», lamentó la máxima autoridad ulandina.
Rechazo a la política de bonificación: «Bono no es salario»
En el ámbito sociolaboral, el vocero universitario fijó posición institucional frente al esquema de compensación económica vigente en la administración pública. Bonucci dirigió duras críticas a las medidas decretadas por el Ejecutivo el pasado 1º de mayo, señalando que la comunidad universitaria nacional mantenía la expectativa de un incremento salarial real sobre las tablas y escalas de la convención colectiva, y no una nueva indexación del ingreso mínimo vital soportada exclusivamente en asignaciones complementarias.
El rector fue enfático en la defensa de los derechos contractuales del gremio docente y administrativo:
“Bono no es salario. Nosotros luchamos y seguiremos firmes por la reinstitucionalización del salario, un factor clave para dignificar la carrera académica y detener la fuga de talento técnico y de investigación”.
Elecciones internas bajo un enfoque de crisis
Finalmente, en el marco de los procesos de renovación de autoridades que se proyectan en el sector universitario nacional, Bonucci aprovechó el espacio para hacer un exhorto a la comunidad ulandina. El rector instó a que los debates y los procesos de elecciones internas de la casa de estudios se desarrollen bajo cánones de decencia institucional, transparencia de cara a los electores y, fundamentalmente, enfocados en la presentación de proyectos académicos disruptivos y viables diseñados específicamente para gestionar en tiempos de crisis estructural.
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