Aseguran que llamado a elecciones parlamentarias es un intento más para desarticular a la oposición

Para el politólogo Piero Trepiccione la permanencia en la presidencia interina de Guaidó no debe ponerse en entredicho, ya que está reglamentada por el estatuto de la transición hasta que la misma se haga efectiva

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La postura de Guaidó se convirtió en una voz de aliento para la oposición y para quienes piensan que el sucesor de Hugo Chávez saldrá del Palacio de Miraflores en poco tiempo. Sin embargo, los esfuerzos de este no han sido suficientes para lograr que Maduro deje el poder.

Desde que Guaidó se juramentó como presidente interino, el apoyo internacional a Venezuela ha aumentado. Uno de los países que más ha impuesto medidas sancionatorias contra el régimen de Maduro es Estados Unidos.

Además, Guaidó designó representantes en 10 países que trabajan exclusivamente en temas relacionados con el vecino país, en Argentina, Canadá, Chile, Costa Rica, Honduras, Ecuador, Panamá, Perú y por supuesto, Estados Unidos. Sumándose a ese respaldo internacional también nombró embajadores en la Organización de Estados Americanos y el Banco Interamericano de Desarrollo.

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Por su parte el también presidente de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), Diosdado Cabello, desestimó la constitucionalidad de Guaidó como presidente interino y criticó que se mantuviera en ese cargo, cuando se nombre una nueva directiva del Parlamento en 2020.

“Juan Guaidó sigue enterrándose, dijo que no importa lo que pase, el seguirá siendo presidente encargado (…) Pareciera que no lo van a ratificar. El cese de la usurpación va para largo entonces. La oposición tendrá que decidir si seguir con un inepto que durante todo el año los ha engañado o cumplir el acuerdo que ellos mismos firmaron”.

El líder chavista también aprovechó para amenazar con un adelanto de elecciones para el Poder Legislativo, órgano de mayoría opositora, al asegurar que la ANC cuenta con las facultades para convocar estos comicios.

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“Andamos preparados para elecciones, presidenciales no, parlamentarias, que corresponden ante de diciembre del 2020. Si no participan será el escenario del año 2005. El 5 de enero, (parece una) buena fecha. Pero eso puede ser el 1 de enero o el 4 de febrero”, dijo.

En ese mismo sentido, afirmó que el 30 de octubre es la fecha tope para este órgano chavista discutir la fecha de las elecciones parlamentarias, para lo cual previamente la ANC designó una comisión de la cual Cabello forma parte.

“Ojalá las elecciones no sean antes del 30 de octubre, porque la Asamblea Nacional Constituyente puede llamar a elecciones cuando quiera (…) Mañana la ANC pudiera decir que las elecciones son el 1 de octubre, y no rompería con el marco jurídico”.

En cuanto a la transición política que Guaidó ha anunciado desde principios de este año, la cual iniciaría cuando “cese la usurpación” de Nicolás Maduro en el poder, Cabello lo comparó con “la última presidencia transitoria de Venezuela, que duró 27 años, la de Juan Vicente Gómez. Así como llega Juan Guaidó. Si lo dejáramos aquí no habría elecciones”.

En respuesta a las amenazas electorales,Juan Guaidó aseguró que las consecuencias que podría traer esta acción de la dictadura madurista serían “desastrosas”, porque los terminaría aislando en sus propias contradicciones y sin el apoyo internacional.

“¿Qué pasaría hoy si el régimen se atreve, y puede hacerlo, a dar el paso a una irregular convocatoria adelantada de elecciones sin ningún tipo de condiciones? (…) se van a ahogar en contradicciones, se van a ahogar en aislamiento, se van a ahogar en un desastre», dijo en medio de la crisis en Venezuela.

El politólogo y analista político, Piero Trepiccione, es enfático al afirmar que claramente las elecciones legislativas no son en este momento la prioridad pero “es una forma de Diosdado Cabello de demostrarnos su poder en el juego de gobierno de forma interna”.

“Es una propuesta que efectivamente se puede llevarse a cabo, pero no se debe teniendo en cuenta las actuales autoridades del Consejo Nacional Electoral (CNE) y con los mismos criterios que han anunciado para realizar elecciones los cuales están en tela de juicio (…) El tema es que es un intento de desafiar al mundo. Donde se afirma: Yo tengo el poder, to ejerzo el poder y hago con él lo que yo quiera. Es un mensaje directo para los países que están promoviendo la negociación. Es un punto importante para reafirmar el hecho de que Maduro no puede ser sacado por las malas sino por un acuerdo, que propicie la transición, y donde el madurismo tenga espacios de poder”, dijo.

Insiste que es necesario propiciar las elecciones presidenciales o en su defecto un referéndum para producir una elección presidencial pese a que el gobierno insista en desarticular el parlamento.

“La jugada del gobierno es buscar a algunos sectores de la oposición que podrían alinearse a participar en la convocatoria electoral de la ANC. Van a tratar de hacer ver que existe un sector de la oposición dispuesto a insistir en la vía democrática y otro que no. El chavismo se está preparando para las elecciones legislativas y van a presionar, van a pujar porque ellos lo ven como una forma de canalizar las dificultades del país, distraer la atención, pero evidentemente la comunidad internacional no va a pisar ese peine y la mayoría de oposición tampoco”, dijo.

Paralelo a la propuesta de Cabello hay otros tableros y escenarios que se están trabajando. “Esos escenarios no son tan mediatos ni públicos pero tendrán su impacto”.

En cuanto a la permanencia en la presidencia interina de Guaidó advierte que su permanencia en el cargo no debe ponerse en entredicho, y que está reglamentada por el estatuto de la transición hasta que la misma se haga efectiva.

“Eso pasa por una decisión política entre los factores del hacen vida activa en la Asamblea Nacional (AN). Aquí debería plantearse una reunión interna con los parlamentarios donde se ratifique a Guaidó como presidente del parlamento y extender ese mandato que posee el apoyo de más de 50 naciones como presidente encargado. Más allá de las divisiones y las peleas internas dentro de la oposición como bloque tiene la votación mayoritaria dentro de la Asamblea”.

Advierte que el gran enemigo de Guaidó políticamente son las expectativas que han creado en la población, las cuales no han sido satisfechas en medio de las negociaciones reinantes.

“El tema acá son todas las expectativas que se han generado (…) El país no tiene claro cuándo será la posibilidad de que exista un cambio político real. Hasta ahora eso no se ha confirmado y eso puede en definitiva pasar factura. Hay un nutrido grupo de venezolanos que en vista de no conseguir respuestas concretas sobre el cambio o la solución más expedita para el país se han alejado de la propuesta de Guaidó. Afortunadamente no ha sido una disonancia definitiva pero es parte de la frustración existente en la población debido a que no se ha cumplido lo prometido”, manifiesta.

“En lo personal considero que Juan Guaidó tiene una enorme responsabilidad compartida con todos lo elementos que conforman la oposición y es justamente él la pieza para poder presionar el tan ansiado cambio político en Venezuela”.

Detalla que la función del gobierno madurista de alargar y distraer de alterar el panorama polìtico para incentivar la frustración y al mismo tiempo propiciar la conflictividad social.

“De consolidarse eso tendremos a una gran cantidad de venezolanos emigran a lo largo del continente  pero también tendremos a una millonada de venezolanos que quedan en Venezuela intentando buscarle cauce a su descontento”.

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Explica que de continuar la precaria situación e inestabilidad política-social serán los mismos países afectados quienes ejerzan la presión necesaria para garantizar la estabilización política en el país.

La Ley del Estatuto para la Transición a la Democracia ratifica que el mandato de la actual legislatura culmina el 4 de enero de 2021. Esta reafirmación, contenida en el artículo 13, implica de antemano el desconocimiento de cualquier decisión que pudiera adoptar la ilegítima ANC —así calificada por la Unión Europea— en el sentido de acortar el mandato del Parlamento o disolverlo por vías no constitucionales.

La norma establece también que el Parlamento deberá proceder lo antes posible a la renovación de los poderes Electoral, Ciudadano y Judicial; estos poderes tendrán un carácter transitorio (artículo 24) hasta el primer trimestre del año 2021, cuando la nueva Asamblea Nacional decidirá si los ratifica o procede a una renovación total definitiva.

Además, el instrumento otorga a Guaidó la potestad de designar las juntas directivas ad hoc de Pdvsa, sus filiales, así como la de nombrar un Procurador General Especial que vele principalmente por la recuperación y salvaguarda de los activos de la república en el exterior, producto de la corrupción.

Otro aspecto relevante del instrumento es que establece que todas las actuaciones de Guaidó al frente de la presidencia serán sometidas a control parlamentario.

Señala el instrumento presentado a debate por el presidente de la Comisión para la Defensa de la Constitución, Juan M. Matheus (PJ-Carabobo) que una vez que el parlamento verifique el cese de la usurpación y consumada la acefalía de la presidencia, entra en plena aplicación el artículo 233 constitucional. En ese momento, el Poder Legislativo comenzará a contar los 30 días para la convocatoria y realización de elecciones libres y competitivas.

Sin embargo, dice el artículo 26, “en caso de imposibilidad técnica para convocar y realizar elecciones libres y competitivas dentro de los treinta (30) días continuos, la Asamblea Nacional podrá ratificar al Presidente encargado como Presidente provisional de la república a los fines de conformar un Gobierno de unidad nacional”.

Seguidamente el mismo artículo acota que el mandato de dicho Gobierno provisional culminará con la juramentación ante la Asamblea Nacional del nuevo Presidente electo, al cual le corresponderá culminar el período presidencial 2019-2025.

“A todo evento, las elecciones presidenciales deberán realizarse en el menor tiempo posible, tan pronto como las condiciones técnicas lo permitan dentro de un plazo máximo de doce (12) meses”, concluye el citado artículo del Estatuto.

En consecuencia, Guaidó podría estar al mando del gobierno durante un total de 13 meses.

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