Durante el primer trimestre de 2026, Venezuela consolidó un enorme superávit de cuenta corriente de 2.445 millones de dólares, posicionándose como el registro más alto reportado por el país desde el año 2018. Sin embargo, a pesar del notable incremento en el flujo de ingresos sobre el papel, esta acumulación de recursos no se ha traducido en una expansión económica acelerada ni en mejoras tangibles para las condiciones de vida de los venezolanos, según un análisis técnico de los datos oficiales del Banco Central de Venezuela (BCV) difundido por el economista Francisco Rodríguez.
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El profesor de la Universidad de Denver e investigador detalló que la balanza de pagos emitida por el ente emisor refleja una importante asimetría entre el valor de lo que el país factura por crudo y lo que realmente ingresa de forma líquida a las arcas nacionales.
El valor de las exportaciones petroleras sube un 25 %
El balance del comportamiento comercial durante los tres primeros meses del año revela una notable paradoja financiera:
- Impulso en divisas: El valor nominal de las exportaciones petroleras de Venezuela incrementó un 25 % en el primer trimestre de 2026 con respecto al cuarto trimestre de 2025. Rodríguez aclaró que este repunte responde a una mejora en el valor de realización del hidrocarburo y no a una expansión de su volumen físico de producción.
- Contracción de importaciones: En contraste con el alza de los ingresos petroleros, el gasto destinado a la compra de productos del exterior experimentó un freno. Las importaciones de bienes cayeron un 4 %, ubicándose en niveles inferiores a los de cualquier trimestre del año pasado.
El origen del superávit: Cuentas por cobrar bajo el control de Washington
Rodríguez explicó que el país acumuló el superávit más alto en ocho años en lugar de utilizar esos recursos para dinamizar el aparato productivo nacional a través de importaciones porque los fondos se encuentran atrapados en la burocracia financiera internacional. El sector público venezolano acumuló masivamente «cuentas por cobrar», es decir, promesas de pago por sus despachos de crudo.
A juicio del especialista, esto significa que el dinero correspondiente a las ventas de petróleo de este trimestre se encuentra retenido en fondos de depósito del Gobierno venezolano bajo el control administrativo de los Estados Unidos, los cuales aún no han sido desembolsados a la República:
«La recuperación de Venezuela tomará tiempo y podría ser mucho más lenta de lo previsto. El país no reporta un crecimiento económico más acelerado a pesar de contar con mayores ingresos por venta de crudo debido a que la administración estadounidense no transfirió al gobierno venezolano la totalidad de sus mayores ingresos petroleros».
El investigador alertó, a través de su cuenta en la red social X, sobre la existencia de una «muy poca información transparente» por parte de los actores internacionales respecto a los recursos provenientes de las ventas de hidrocarburos y los montos exactos que efectivamente son liquidados hacia las cuentas del Estado venezolano, lo que añade una capa de incertidumbre a las proyecciones económicas del cierre de año.
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