Radicalismos y expectativas irreales son enemigos de presidencia interina de Guaidó

Los especialistas Luis Salamanca y Cristabel Cartaya insisten que el también presidente del parlamento ha sembrado una nueva esperanza en la población que desea una transición hacia una democracia participativa en términos reales.

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Tras haberse cumplido dos meses desde el 23 de enero, fecha en la que el ingeniero, Juan Guaidó, tomó posesión en un cabildo abierto en Caracas ante cientos de personas como presidente encargado de la República; se creó un precedente que cambió la percepción que se tenía de él como figura pública, creciendo su alcance político de forma exponencial. Eso no queda reflejado únicamente en el apoyo y reconocimiento de diversas naciones, sino también se ha evidenciado en la esperanza reflejada en millones de venezolanos, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras, reseñó el diario El Tiempo.

 

La Asamblea Nacional (AN) además ha cobrado un vigor político extraordinario, que si es conducido con sabiduría podría consolidar una transición democrática del poder. El plan trazado con la realización de cabildos abiertos, movilizaciones de calle y contacto directo con el ciudadano, se extiende por varias regiones del país, teniendo como resultado un nuevo comienzo de la oposición como opción política real.

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Sin embargo el panorama ha estado lleno de aciertos y desaciertos que deben ser tomados en consideración al hacer una retrospectiva de estos últimos dos meses.

 

En palabras del abogado y doctor en ciencias políticas Luis Salamanca el principal logro de Guaidó es haberse convertido en un líder.

 

“Toda la operación que él ha montado, ha creado y ha construido se basa en su liderazgo, y es que era necesario para una oposición que carecía de dirección y organicidad interna tenerlo. En este momento la oposición venezolana cuenta con un liderazgo claro, y muy particular. Esto hace que la situación esté en términos políticos mucho mejor que el año pasado”.

 

Salamanca insiste que la posición de Nicolás Maduro este año ha sido mantenerse a la defensiva, atrincherado en Miraflores, detrás de la Fuerza Armada Nacional (FAN) como su principal bastión de apoyo.

 

“Ese liderazgo de Guaidó desafía el poder de facto de Nicolás Maduro (…) buena parte de su éxito es que él desafió a Maduro en su pretensiones de quedarse con el poder. Lo que le impone Guaidó a Maduro es autoridad institucional. La autoridad deriva de la ley, del orden jurídico, es la potestad que te da la ley de actuar bajo determinadas condiciones y requisitos. Hoy en día Maduro no tiene autoridad constitucional pero tiene poder”.

 

Insiste que la diferencia entre poder y autoridad es muy importante destacarla, ya que, son conceptos con características diametralmente diferentes.

 

“Guaidó también va llenándose de poder en el sentido que puede cambiar conductas, por ejemplo, un hecho notorio es el cambio de accionar por parte de la comunidad internacional, países que lo han reconocido, que han aceptado a los embajadores o sus representantes; las decisiones que ha tomado EE.UU. entre otras (…) Esto es algo nunca visto dentro de la historia contemporánea donde un gobierno que irrumpe, frente a una postura Constitucional, frente a otro de facto, que además desafía dentro del territorio la autoridad del otro, eso es algo nunca visto. En este caso este joven ha logrado rescatar competencias y potestades a nivel internacional que corresponde al presidente de la República, y pese a ello Maduro no lo ha podido detener. De igual forma este se moviliza dentro del país sin limitaciones hasta el momento. No hay manera de compararlo con otras experiencias”, detalla.

 

“Expectativas irrealizables” a corto plazo

 

Manifiesta que Guaidó ha alcanzado niveles de popularidad y legitimidad muy altos y elevados, comparables a los que en su momento gozó Hugo Chávez, y a los que otras figuras de la oposición nunca habían podido lograr.

 

“Esa exposición pública generó una sensación de inminencia, de inmediatez del cambio político en los venezolanos que esperaban a la vuelta de la esquina que se produjera el mismo (…) Todos deseamos que el cambio político se de para ya pero no siempre se es así. Mi principal crítica es la creación de una idea de inminencia, e inmediatez del cambio y en segundo lugar prometer expectativas irrealizables”.

 

Sin embargo destaca que en medio de sus aciertos y desaciertos Guaidó es capaz de reconocer públicamente sus propios errores en medio de este reto inédito que le tocó asumir.

 

“El 4 de marzo cuando Guaidó regresó al país por Maiquetía, luego de su gira internacional, logró unir la creación de expectativa con la realidad. Lo del 23 de febrero, con el intento de entrada de la ayuda humanitaria, al contrario no fue una victoria. Afortunadamente este joven posee la capacidad de reconocer y hacerse la autocrítica debido a que la ayuda humanitaria no pudo ingresar al territorio tal y como se prometió. Eso muestra otra característica de este líder, una persona capaz de manejarse en todos lo terrenos (…) Ahora está creando otra expectativa cuando dijo que va a tomar su oficina en Miraflores (…) Lo bueno de esta oferta es que no posee un deadline, se cuida de eso y es una característica muy importante, ya que representa un aprendizaje”.

 

“Esto es un proceso, no hay que crear demasiadas expectativas que no vamos a poder cumplir. Ojalá la toma de la presidencia no se le ponga fecha porque es difícil dar un tiempo exacto a esta situación (…) Las personas desean que les vendas esperanzas (…) Guaidó debe convertirse en un educador de las esperanzas de la gente a través de los hechos”, resaltó.

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Un político en ascenso

 

Explica que el también presidente del parlamento ha pasado de ser un político de segunda, en ascenso, a la representación de un país, por lo tanto considera que “no solo es producto de sus circunstancias sino de su capacidad”.

 

“Maquiavelo decía que la vida de un político se mueve en dos coordenadas: la fortuna, que es el destino, el cual se refiere a cómo te va en la vida, sino mueres antes de llegar al poder; y el otro es la virtud, que es la capacidad de llegar al poder y conservarlo. La virtud y la fortuna lo han acompañado y ha terminado siendo un personaje político mundial. Jamás se había visto una coalición internacional de las principales democracias del mundo, que son más del 80 % del Producto Interno Bruto Mundial (PIB), en torno a una persona que sin ser electa directamente por el pueblo, como presidente, se considera como tal”.

 

Añade que esa misma coalición de países lo protege y le da protección a nivel internacional.

 

“En materia  de derecho público hay algo que se llama el principio de efectividad, siendo la capacidad de un gobierno de detentar el poder dentro el Estado con claridad. Guaidó no tiene internamente el control político del Estado pero afuera posee bastante control como las embajadas, las cuentas de Pdvsa, Citgo (…) A nivel internacional Maduro no le es reconocido ese principio o se le pone en duda”, afirma.

 

En síntesis considera que ha habido una gran ganancia con Guaidó pese a su aparente inexperiencia bajo este juego político que le tocó asumir.

 

“Dentro de todas las vías que están planteadas para lograr el cambio la que ha dado más resultado es la del socavamiento interno. Poco a poco con diversas acciones como las sanciones, hasta los incentivos para aquellos que ayuden a salir de la administración de Maduro, se incentiva el debilitamiento interno entre los militares. Este es un proceso de socavamiento de la base gubernamental el cual hay que mirar de cerca. Eso que está erosionando las bases militares y civiles que sostienen al gobierno de Maduro”, dice.

 

Los riesgos en el escenario político

 

Más allá de las fallas y los logros es importante hablar de los riesgos que están sobre la mesa tras la incorporación de Juan Guaidó dentro del escenario político venezolano, detalla Cristabel Cartaya, socióloga y experta en Consultoría Política.

 

 

 

“En términos prácticos el efecto Guaidó ha logrado algo que hacía mucho tiempo no estaba presente y es esa esperanza que ha renacido, el volver a las calles y hasta ser más cautos en las críticas (…) Eso es lo que es básicamente su poder y que ha calado gracias a su arrastre y carisma”.

 

Sostiene que algo muy importante y destacado es la estrategia lograda por el equipo de Guaidó al definir los objetivos en tres acciones muy importantes como lo son: el cese de la usurpación, el gobierno de transición y las elecciones libres.

 

“Eso es lo que se debe esperar pero en principio gestionando muy bien el tema de las expectativas de la población”.

 

Cartaya es enfática al afirmar que uno de los riesgos presentes dentro de las acciones de Juan Guaidó es que los tiempos no están definidos debido a la naturaleza del proceso que vivimos.

 

“Más allá de eso no sabemos cuándo se va a realizar el cese de la usurpación y tampoco sabemos en cuánto tiempo será efectiva la transición”, dice.

 

Otro detalle de rigor que es necesario tomar en consideración es que el chavismo va a persistir como opción política. “Si deseamos ver el renacer democrático el chavismo debe anexarse al juego político, eso puede verse como un riesgo, pero es una necesidad dentro de una democracia (…) Es muy difícil explicarlo ante las necesidades tan complejas que vive la población en Venezuela, por lo que  es normal que en principio se niegue a aceptar esa situación pero el mensaje debe calar poco a poco”.

 

Para la especialista el radicalismo puede causar estragos en una gestión dependiendo de las audiencias. “Una reciente encuesta señaló que 74 % de la población venezolana estaría en contra de una intervención militar extranjera, pero es muy fácil que este resultado sea completamente distinto si llevamos esta misma pregunta al plano de las redes. El social media hace mucho ruido pero debemos comprender que ahí no está todo el país”.

 

Educar en democracia

 

Explica que el reto ahora tanto para el sistema como para el ciudadano es educar en base a los preceptos de la democracia.

 

“Si luego de haber superado todas nuestras limitaciones actuales el chavismo pase a ser oposición entonces se hace necesario que se juegue democráticamente (…) además que tenemos el apoyo de la comunidad internacional lo cual es una experiencia notable, si tomamos que consideración que han colocado como prioridad la situación venezolana creando un hecho inédito en la geopolítica internacional (…) En síntesis los positivo a dos meses de asumir el poder Juan Guaidó ha sido: una línea comunicacional efectiva, con objetivos claros que se ha capitalizado con un apoyo internacional destacable, y a mi juicio entre los riesgos más inmediatos es un ambiente radical que intenta desviar la atención y perder el foco, así como los tiempos a seguir y las expectativas poco creíbles que pudiera manejar la población”.

Cortesía El Tiempo /Rafael Arias

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