La escalada bélica en Oriente Medio ha provocado un «shock» operativo en la aviación comercial de Estados Unidos. Gigantes como United y American Airlines han comenzado a recortar sus previsiones de beneficios para 2026, enfrentando un escenario donde el queroseno para aviones ha pasado de promediar $90 a situarse en los 180 dólares por barril (aprox. $4,30 por galón).
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La falta de mecanismos de cobertura (seguros contra subidas de precios), una práctica común en EE. UU. a diferencia de Europa, ha dejado a las aerolíneas locales totalmente expuestas:
- United Airlines: Reportó un aumento de 340 millones de dólares en gastos de combustible solo en el primer trimestre. Su CEO, Scott Kirby, anunció una reducción de capacidad y ajustes en la red de rutas para contener costos.
- American Airlines: Revisó a la baja sus expectativas de beneficios y advirtió que el sobrecoste anual por combustible superará los 4.000 millones de dólares. Pese a la crisis, su director ejecutivo, Robert Isom, descartó tajantemente una fusión con United, calificándola como negativa para la competencia.
- Delta Air Lines: Se mantiene como una de las más resilientes, aunque el mercado vigila de cerca su capacidad de absorber el alza sin trasladar todo el costo al pasajero.
Crisis en las aerolíneas de bajo coste (Low Cost)
El encarecimiento del combustible es letal para las compañías que operan con márgenes reducidos:
- Spirit Airlines: Se encuentra en una situación crítica, negociando un rescate federal de 500 millones de dólares para evitar su liquidación definitiva tras entrar en su segunda bancarrota en dos años.
- Nuevas tasas: Analistas prevén que las aerolíneas implementen cargos adicionales por combustible y nuevas tasas por servicios para compensar la caída en los márgenes de beneficio.
¿Qué significa para el pasajero en 2026?
La temporada alta de verano está bajo amenaza. Los expertos de UNIE Universidad y CNBC coinciden en tres efectos inmediatos para los consumidores:
- Billetes más caros: El combustible representa hasta el 35% de los costes operativos, lo que hará inevitable un alza en las tarifas.
- Menos rutas secundarias: Las aerolíneas priorizarán los destinos más rentables (hubs principales), eliminando frecuencias a ciudades pequeñas o rutas menos demandadas.
- Riesgo de desabastecimiento vs. Precio: Aunque EE. UU. es un gran productor y no teme por la falta física de combustible, el precio de mercado global dictará la viabilidad de los vuelos.
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