A partir de este lunes, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) ha comenzado a desplegar agentes en los principales aeropuertos de Estados Unidos. La medida, confirmada por el «zar de la frontera», Tom Homan, busca aliviar el colapso operativo de la Administración de Seguridad del Transporte (TSA).
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Homan aclaró en una entrevista con CNN que los agentes de inmigración no sustituirán las labores técnicas de inspección, sino que asumirán tareas de apoyo para agilizar el flujo de pasajeros:
Los agentes de ICE se encargarán de funciones que no requieren especialización técnica, como la vigilancia de salidas y el control de perímetros. El objetivo es liberar a los inspectores de la TSA de labores administrativas para que puedan concentrarse exclusivamente en las máquinas de escaneo y protocolos de seguridad críticos.
Homan aseguró que, pese al cambio de personal, se mantendrán rigurosamente todos los protocolos de seguridad aeroportuaria.
Crisis en las nóminas del TSA
Esta decisión del presidente Donald Trump es una respuesta directa al bloqueo legislativo en el Senado, donde los demócratas han rechazado por quinta vez la financiación del Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
La parálisis presupuestaria, que ya suma cinco semanas de cierre parcial, ha provocado una ola de bajas laborales y renuncias masivas en la TSA. Aeropuertos clave como el JFK de Nueva York, Atlanta y Nueva Orleans han reportado filas kilométricas y retrasos críticos debido a la falta de personal operativo.
El conflicto político se agudizó tras la muerte de dos ciudadanos en Minnesota durante redadas migratorias en enero, evento que detonó la negativa demócrata a aprobar fondos para las agencias bajo el mando del DHS.
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