Al menos 5.600 caminantes provenientes del interior del país cruzan a pie parte del estado Táchira con rumbo a la frontera con Colombia, en busca de las oportunidades económicas que su país natal les ha negado a causa de la crisis que ya es mundialmente reconocida, según publica La Prensa del Táchira.
La cifra de los inmigrantes corresponde al registro que lleva Cáritas, organización de asistencia de la Iglesia Católica que brinda apoyo a quienes tomaron la decisión de huir del hambre y la miseria.
El padre Ricardo Ramírez, director de Cáritas-Táchira, comentó que la organización tiene 12 puntos en las parroquias eclesiásticas de la Troncal 5 desde El Piñal pasando por La Pedrera, San Lorenzo, San Josecito, El Corozo, Puente Real, Zorca, El Valle, Capacho. Así como también en las parroquias la Sagrada Familia y San Antonio de Padua del municipio Bolívar. En La Tendida, municipio Samuel Darío Maldonado también ubicaron otro punto de atención.
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En el puesto de La Pedrera, afirmó que son atendidos a diario unas 110 personas, en el resto la cifra es de 70 caminantes cada día, allí se les provee de alimentación, medicinas, ropa, algunos accesorios, como coches para bebé que son donados por la comunidad y kits de aseo personal, en donde se incluyen jabón de baño, cepillo, crema de dientes, desodorante y gel antibacterial, además los voluntarios de Cáritas están capacitados para brindar los primeros auxilios en caso que se ameriten.
«La comida es donación de algunas personas, benefactores que dan contribución, nosotros siempre estamos pidiendo ayuda, que se les va donando a estas personas. También se ha recibido ayuda a través de Cáritas Venezuela desde Caracas», dijo el padre Ricardo Ramírez. Denunció que estos migrantes también son víctimas constantes del abuso de autoridad por parte de funcionarios militares y policiales que se consiguen en la vía quienes, según explica, les piden a los caminantes, como forma de extorsión, las ayudas que les da la fundación para poder continuar con su camino.
«Esto no es un secreto para nadie, es una realidad que se está viviendo, sobre todo en los puntos de control de la zona sur. Les han quitado las cosas que Cáritas les brinda, incluso con la ayuda de otras organizaciones, es el pago que les solicitan para que puedan pasar.
Con los mototaxis también se presentan irregularidades, les piden un monto para llevarlos hasta San Antonio, pero los dejan botados en Capacho y como estas personas no conocen, los dejan tirados, los roban».
Justo en uno de estos puntos de atención a los caminantes, ubicado en la zona de Puente Real en San Cristóbal, nos encontramos un grupo de cinco jóvenes oriundos de Valencia, con ellos se encontraba Juan Gil, quien dijo que se dirigían a Bucaramanga, en Colombia, donde él tiene trabajo como cantante, pues le apasiona la música llanera.
El resto de sus compañeros iba a ver qué trabajo conseguían, pues no tenían un rumbo establecido. Cansados, sentados en la acera de la vivienda desde donde les iban a dar un plato de comida y bebida para paliar el hambre que ya se sentía a horas del mediodía, contaron que llevaban tres días caminando, sólo descansaban por períodos de tiempo no muy prolongados para que el cuerpo no se enfriara y se les dificultara continuar.
En el caso de Juan, explicó que hace una semana había viajado a pie hacia Valencia, pues su madre se encontraba enferma y debía ayudar con los gastos. Retorna a Colombia para poder brindar una mejor calidad de vida a su familiar, decidió caminar porque el dinero del pasaje en autobús lo dejó para las medicinas y exámenes médicos que debe practicarse su progenitora. «Migro por una mejor vida para mi familia, en Valencia no hay condiciones para nada», destacó.
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