Poder de compra del billete de mayor denominación del nuevo cono monetario es el más bajo de la región

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El Banco Central de Venezuela (BCV) anunció el pasado 5 de marzo una nueva ampliación del cono monetario que ha estado en vigencia desde agosto de 2018, la segunda en un lapso de apenas dos años (o menos). A partir del 8 de marzo, la autoridad monetaria comenzó a emitir las tres nuevas especies monetarias, correspondientes a VES 200.000, VES 500.000, y VES 1.000.000. A pesar de que el BCV declaró que la razón detrás de la medida es “cumplir con los requerimientos de la economía nacional[1]”, sería errado pensar que, en medio del proceso hiperinflacionario que aún aqueja al mercado venezolano, los nuevos billetes emergen con un avigorado poder de compra. A la tasa de cambio (TC) oficial del pasado 8 de marzo, el billete de VES 200.000 puede comprar aproximadamente USD 10,6 centavos, el de VES 500.000 puede comprar alrededor de USD 26,5 centavos, y el de VES 1.000.000 apenas USD 53,9 centavos.

Comparativamente, la erosión del bolívar soberano se evidencia una vez más tras la extensión de la familia de especies monetarias de Venezuela. El 12 de junio de 2019, cuando el BCV realizó la primera modificación del cono monetario actual, incorporó los billetes de VES 10.000, VES 20.000 y VES 50.000, los cuales eran equivalentes en esa fecha a alrededor de USD 8,0, USD 3,25, y USD 1,62 respectivamente. Además, el poder adquisitivo actual del efectivo en bolívares es significativamente menor al de otros países de Latinoamérica. Así, por ejemplo, el valor equivalente promedio de los billetes de mayor denominación de Perú, México, Brasil, Colombia, Chile y Argentina es de aproximadamente USD 33,7. A pesar de que el billete argentino de ARS 1.000 es el de menor valor con respecto al dólar en comparación al resto, puede comprar 21 veces lo cubierto por el nuevo billete de mayor valor (nominal) de bolívares soberanos (USD 11,24). Por su parte, el billete peruano (PEN 200) puede comprar USD 54,2.

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Si bien, en el corto plazo, la ampliación del cono monetario podría contribuir a mitigar las fallas en el transporte público doméstico vinculadas con la falta de dinero en efectivo, el valor de los nuevos billetes luce insuficiente para facilitar el pago del resto de los bienes y servicios locales debido a la rapidez con la que se devalúa la moneda venezolana. Asimismo, en el contexto de la dolarización transaccional interna, estos nuevos instrumentos pronto perderán vigencia frente al creciente peso de las divisas en efectivo dentro de las operaciones cotidianas del venezolano.  En tal sentido, la medida tomada por el BCV no supone mucho más que diferir una nueva reconversión monetaria y la instauración del bolívar digital que ha vaticinado el ejecutivo Nicolás Maduro desde mediados de febrero del presente año.  En otras palabras, parece que los altos costos transaccionales que enfrentan diariamente los hogares y empresas en Venezuela continuarán por un buen rato.

Nota de Ecoanalítica

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