Agricultores venezolanos apelan por la gasolina “bachaqueada” para poder trabajar

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La falta de combustible en el país denota la importancia que éste tiene para el desarrollo de un país. Es un elemento transversal para las diversas actividades que se realizan a diario. Todo lo mueve el combustible.

Precisamente esto ha faltado desde hace más de 15 años en el estado Táchira. Constantes racionamientos mantenían a sus habitantes en colas día y noche por unos cuantos litros de gasolina.

Tras la llegada de la pandemia del coronavirus al país, esta situación se agravó. Ya particulares no han podido abastecerse de gasolina como se solía hacer. A medida que pasan los días, no solo los particulares se perjudican, sino aquellos llamados “priorizados”.

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El sector agrícola es uno de ellos. Tanto productores como ferieros se han quejado por la terrible situación por la cual atraviesa el sector. La falta de gasolina para trabajar, movilizarse hacia los campos, para comercializar sus productos y llevarlos hasta el consumidor final, les ha llevado el agua al cuello, pues deben ingeniárselas para lograr algo del vital líquido.

Según  Gerson Pabón, presidente d e Fedeagro capítulo Táchira, cerca del 2% de los productores logra abastecerse de combustible en la entidad. Esto quiere decir, que de los 4 mil productores agrícolas que tiene el Táchira, menos de cien surten sus camiones y vehículos de gasolina, dejando al resto por fuera del abastecimiento legal, por lo que se apela al mercado negro de la gasolina para poder trabajar.

Para nadie es un secreto que el sector de los alimentos es prioritario, pero debería haber gasolina para todos. Es una obligación de gobierno garantizar la continuidad de los servicios públicos“, indica Pabón, quien reprocha que deben gastar en una sola pimpina, unos 85 mil pesos por una pimpina de 25 litros en la zona de montaña.

Asegura que esto afecta directamente en los costos de producción, pues debe ser incluido en la estructura de costos de cada producto.

Destaca que no solo es la gasolina, sino la compra de insumos para estas cosechas. “Al no haber insumos en las agropecuarias del país, tenemos que comprarlos en Colombia y esto también afecta los costos de producción“.

Recuerda que en Agroisleña se encontraban todos los insumos necesarios para las cosechas del campo y que incluso se le financiaba al productor, en caso de que éste no contara con recursos suficientes.

Cosa que cambió con la expropiación por parte del gobierno del fallecido presidente Hugo Chávez, pues todos los beneficios y materiales que se encontraban en esta agropecuaria, desaparecieron de forma permanente.

Indica que en la zona de montaña es más difícil todo, pues a estos lugares no llegan los alimentos como en otras zonas. “Precisamente porque n o hay gasolina no hay suficiente comida para todos aquí y toca pagar a precios exorbitantes

A la venta

Por otra parte, los precios de venta en mercados y ferias a cielo abierto ya sienten la ausencia del combustible. Más de trescientos mil pesos deben pagar en gasolina para movilizar sus productos, lo que deriva en un aumento vertiginoso de los precios de venta al consumidor.

Por ejemplo, la semana pasada, lo más económico era el cebollín, con un precio de mil pesos por kilo, lo que equivale a unos cien mil bolívares. La temporada de cosecha incidió en un desplome de costos.

Sin embargo, el tomate está del lado contrario, es decir, aumenta cada día su precio. A la venta, costaba entre 400 y 450 mil bolívares el kilo. Tanto productores como ferieros y vendedores coinciden en que está escasa, pues al no haber agroinsumos y al dificultarse la compra de estos en Colombia, el costo del tomate se eleva.

Fabiola Barrera || La Prensa Táchira 

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