El Coronavirus obliga a un Día de la Madre virtual en Venezuela

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Lo que era una práctica ya “normal” para las madres cuyos hijos se unieron la diáspora de unos 4,5 millones de criollos regados por el mundo, deberá ser copiado hoy de forma irremediable por quienes se quedaron en el territorio nacional.

El Estado de Alarma en vigencia desde el 16 marzo, por la llegada del Coronavirus a Venezuela, impide las movilizaciones, incluso, de parroquia en parroquia en muchos casos. Ni pensar en traslados interestatales, a menos que la persona posea salvoconducto y forme parte de los empleados y profesionales de los denominados “sectores exceptuados”.

Además, entre las medidas preventivas figura mantener el distanciamiento social y uno de los grupos más vulnerables es la tercera edad.

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Así que, no queda otra que un Día de la Madre muy distinto a lo que el venezolano estaba acostumbrado desde hace décadas.

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Las reuniones familiares, incluso para seres queridos que habitan en una misma ciudad, se dejarán para tiempos mejores.

“Yo esperaré que me llamen mis hijos en el transcurso del día”, comenta Rosario Méndez, una jubilada de 63 años que vive en La Candelaria y sus retoños en Maracay y Valles del Tuy. Entiende que por la circunstancia actual, las cosas no pueden ser como siempre.

“No niego que me da tristeza, pues somos una familia muy unida y en esta fecha siempre nos reunimos todos, incluyendo los nietos. Pero la prevención y la salud es muy, muy importante en esta emergencia. Mejor es evitar un susto”, señala.

Otras progenitoras, como Carmen Altuve, están ya “veteranas” con las tendencias tecnológicas de moda. Si internet y las conexiones de datos lo permiten, espera ver a sus hijos y nietos gracias a una videollamada de la aplicación móvil WhatsApp.

“Una está en el Litoral Central y el otro en Guatire. No tienen salvoconducto, ni nada de eso. Desde que empezó todo este rollo trabajan desde sus casas, pero me enseñaron a usar estos aparatos y así hemos mantenido el contacto”, explica esta maestra retirada de 71 años, residenciada en Caricuao.

Miguel Sánchez vive en Coro y su madre en Valencia. Cada año todos los hermanos agarraban autopista y carretera para reunirse. En 2020 contarán otra historia.

“Es que ni gasolina hay. Suponte que levantaran la cuarentena solo por el Día de la Madre ¿Cómo llegamos? La tendremos que llamar y hacer una ‘visita’ virtual”, explica este comerciante de 36 años.

Otra imagen que este 10 de mayo no se verá es la de los restaurantes llenos de familias para agasajar a las madres, una de las tradiciones más arraigadas en el país para esta fecha tan especial. La opción que quedar es mandarle de “sorpresa” algún delivery a mamá con algo de su gusto, como dulces, por ejemplo. Las golosinas están entre los regalos más ansiados por ellas, según las estadísticas mundiales.

Ya muchos miran hacia el Día del Padre, esperanzados por un cambio sustancial en la situación del Covid-19 en el planeta y en especial en Venezuela.

Por los momentos, el país experimenta un cambio radical en muchas costumbres y tradiciones. El Día de la Madre es una de tantas festividades que han pasado “encapilladas” por las circunstancias.

Es larga la lista de bodas, cumpleaños, aniversarios, bautizos, quince años y otros eventos suspendidos “hasta nuevo aviso”.

Con información Diario 2001.

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