Especial: Un país que se apaga

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Caracas.- Venezuela es una economía que se ha ido apagando, en el sentido más literal de la palabra. Buena parte de la situación que ha llevado al país a la oscuridad, es el control de las tarifas. La situación actual se agrava porque este gobierno que dilapida recursos, enfrenta sanciones internacionales que lo bloquean financieramente y ha encontrado en esta condición, la excusa perfecta para justificar la pésima calidad de los servicios que controla. La dramática situación del sistema eléctrico nacional se debe principalmente a un
modelo de socialismo puro, donde una élite tiránica concentra todo el poder económico y político, apagando la luz de millones.

En la investigación del Ing. Víctor Poleo sobre el Gasto Público en el Sector Eléctrico Venezolano (1999-2013), publicado por Cedice en el año 2015, se explica el grado de deterioro de este sector, a partir de la desprofesionalización y militarización del sistema eléctrico nacional.

La mala gestión del sector eléctrico en manos del gobierno (por efecto de la corrupción, malversación de recursos y pérdida de capital humano experto), además de la escasa inversión efectiva que se realiza en la infraestructura, se ha manifestado en fallas a
nivel nacional, racionamientos extremos, y paralización de las empresas de Guayana, entre otras.

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Buena parte de la situación que ha llevado a Venezuela a la oscuridad, es el control de tarifas, que de acuerdo al estudio de Poleo no cubría ni el 20% de los costos de generación del servicio. No es más que una medida populista que hundió al sector en una regresión económica.

En dicha investigación se cuantifican como proyectos importantes destinados al sector eléctrico para el año 2014 los siguientes:

En el cuadro se observa que para el año 2014 se había invertido en el sector eléctrico prácticamente el doble de lo que actualmente tenemos en reservas internacionales. Sin embargo, hoy en día el sistema eléctrico nacional está al borde del colapso, lo que nos permite no sólo deducir la ineficiencia e ineficacia del gasto público, sino que también nos permite presumir que hay malversación y desvío de los fondos.

En los presupuestos nacionales del 2015 al 2018 puede observarse este comportamiento del gasto público en bolívares:

De acuerdo a estos datos, el presupuesto destinado al sector eléctrico ha crecido a una tasa promedio anual de 200% , sin embargo cuando deflactamos por la inflación de cada año, observamos que el presupuesto del sector eléctrico ha sufrido un deterioro promedio de 20% anual entre el 2014 y el 2018.

En comparación al año 2014, el presupuesto destinado a mejoras en el sector eléctrico se redujo a más de la mitad de lo que era en términos reales ese año, a pesar que las necesidades de los usuarios del servicio hoy en día son mayores que hace cinco años.

De acuerdo al detalle del Presupuesto de Onapre, en el año 2014 se destinaron los gastos de inversión del presupuesto a los proyectos de la Central Hidroeléctrica de Tocoma, la planta Termozulia III, en la construcción de subestaciones encapsuladas de la zona urbana de Maracaibo, en la rehabilitación de unidades del Guri, el segundo desarrollo del Complejo Hidroeléctrico Uribante Caparo, en la construcción de la Planta de Generación Termoeléctrica Antonio José de Sucre de Cumaná, en centrales hidroeléctricas para comunidades de Mérida y Yaracuy, entre otros gastos operativos y de mantenimiento. Sin embargo, hoy sabemos que la represa Tocoma funciona en pésimas condiciones operativas y ha resultado una estafa para todos los venezolanos, y que el Zulia se ha quedado días sin electricidad, así como todo el interior del país.

Con respecto al Presupuesto del año 2015, se colocaron como los proyectos más relevantes la Central Hidroeléctrica de Tocoma, la planta Termozulia III, inversiones en mantenimiento y reparación en subestaciones en Maracaibo, la construcción de un cable sublacustre de 400 Kv en el lago de Maracaibo, obras nuevas en Termozulia II, rehabilitación de la Central Hidroeléctrica Antonio José de Sucre entre otros. De este presupuesto el 50% de los gastos se destinaron a los proyectos especiales, no obstante muchos de los proyectos realizados para el estado Zulia no han dado frutos positivos, ya que éste es uno de los estados más afectados por las fallas en el suministro eléctrico.

Igualmente, en el Presupuesto 2016 se observa que los proyectos más relevantes se encuentran la construcción de subestaciones especiales para Maracaibo, rehabilitación y mantenimiento en el Guri, el mismo cable sublacustre del lago de Maracaibo, obras nuevas en Termozulia II, fabricación de vehículos aéreos no tripulados para el sistema eléctrico nacional, entre otros proyectos de reparación y mantenimiento. Del presupuesto de ese año se destinaron 42% de los recursos a estos proyectos especiales y como siempre hoy día no se ven los resultados concretos de tan alta asignación.
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Cuando se analizan los proyectos especiales correspondientes al Presupuesto del año 2017 nos conseguimos muchos de los localizados en el estado Zulia en años anteriores, como la construcción de subestaciones especiales en Maracaibo, obras nuevas en Termozulia II y III, el cable sublacustre del lago de Maracaibo, además de expansión de la capacidad en los Valles del Tuy y otras obras de mantenimiento en todo el país.

En el año 2018, cuando ni siquiera se publicó una ley de Presupuesto formal, sino que se aprobó un monto global de gastos en la Asamblea Nacional Constituyente nombrada a espaldas de la constitucionalidad, nos encontramos que los gastos del sector eléctrico aprobados vía gaceta oficial en formas de créditos adicionales están dirigidos principalmente a transferencias corrientes a entes descentralizados sin fines empresariales, puro gasto corriente y ningún proyecto de inversión en infraestructura, lo que hace prever que el sector ciertamente va a empeorar en los próximos meses.

Lo que podemos recoger de las fuentes de datos presupuestarios es un despliegue importante de recursos de la República que no se corresponden con la situación actual de la provisión del servicio eléctrico, lo que resulta en una enorme dilapidación de dinero público.

El costo de oportunidad de la ineficiencia en el gasto público en el sector eléctrico está expresado en los millones de bolívares en pérdidas que tiene la economía cada vez que se va la luz y que a estas alturas parece infinito e incalculable, además de la caída dramática de la calidad de vida de los venezolanos. Lo peor de todo es que a las fallas comunes de un sector mal gestionado se les excuse con la idea de sabotaje internacional y el bloqueo económico, cuando se supone que se han destinado más de 10.000 millones de dólares al sector eléctrico.

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