En cifras económicas: Esta es la situación del sector salud que produjo protestas a lo largo del país

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Foto de @_Provea en Twitter
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Trabajadores del sector salud, pacientes y organizaciones no gubernamentales y realizaron este martes protestas en varios puntos del territorio nacional para exigir soluciones a la fuerte crisis que afecta el sector.

Escasez de medicamentos e insumos médicos, costos imposibles de cubrir para la mayoría de los venezolanos, salarios bajos del personal de los hospitales y deficiencias de infraestructura en los mismos son los problemas más graves. Para ilustrar el primer punto, basta recordar que el presidente de la Federación Farmacéutica Venezolana, Freddy Ceballos, reportó hace dos semanas que el desabastecimiento de medicamentos estaba en torno a 85%.

Producir medicamentos en el país cada vez es más difícil. La mayoría de los insumos necesarios para ello debe ser importada. Tito López, presidente de la Cámara Venezolana de la Industria Farmacéutica, reveló en septiembre de 2017 que el Estado mantenía una deuda de 675 millones de dólares con empresas agremiadas del sector. En esa ocasión dijo que en lo que había transcurrido de aquel año solo habían recibido 6,68 millones de dólares a través de mecanismos oficiales. En cambio, en todo 2016 recibieron 79,3 millones; en 2015, 242 millones; y en 2014, 575 millones.

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El Estado ha optado por importar directamente medicamentos terminados desde países como la India, pero la caída drástica en las compras desde el extranjero como producto de un ingreso petrolero menor también compromete esta actividad.

Además, lo poco que se consigue se ha visto afectado por una hiperinflación que hace muy cuesta arriba comprarlo. El rubro de la salud tuvo en los dos últimos meses el incremento más fuerte entre todos los que componen la Canasta Básica Familiar, según cálculos del Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM). De Bs 484.933,33 en febrero pasó a 1.098.333,33, un incremento de 126,5%. Este fue el resultado del alza del Gengimiel (para adultos y pediátrico) a 150.333,33 (+163,1%); del Acetaminofén pediátrico a Bs 463.333,33 (+165,3%); de la Amlodipina para la tensión a Bs 301.666,67 (+84,7%). Excepto por el último todos estos productos superan el salario mínimo, actualmente fijado en 392.646. Una de las razones para el incremento fuerte es la importación de medicamentos (o materiales para fabricarlos) a tasa del mercado negro de divisas, como producto de lo expuesto dos párrafos más arriba.

Para venezolanos que se tratan en hospitales públicos, recibir la noticia de que deben comprar ellos mismos medicinas e insumos de los que las instituciones de salud no están provistos se vuelve una calvario: recorrer farmacias y otros comercios en búsqueda de productos escasos y que a menudo no pueden pagar.

El mal estado de los hospitales es otra situación que trabajadores y pacientes denuncian como injustificable. Una investigación de Runrunes en 2017 dio cuenta de cómo, a pesar de que la Fundación de Edificaciones y Equipamiento Hospitalario recibió en una década 4,6 mil millones de dólares, para el momento había un déficit de 64 mil camas, 89% de las salas de emergencia presentaba fallas y 71% de los quirófanos estaba inoporativo. Equipos para operaciones tan vitales como diálisis y quimioterapia a menudo está fuera de servicio. La contaminación y las fugas de aguas negras son comunes.

En cuanto a los salarios del personal médico, en febrero de este año Eudomar Urrieta, secretario general del Sindicato Único Nacional de Empleados Públicos del Sector Salud en el Distrito Capital, denunció que los trabajadores devengan una remuneración promedio de solo 170.000 bolívares quincenales, lo que no les alcanzaba para cubrir sus gastos básicos. Ese mes la Canasta Básica Familiar superó los 52 millones de bolívares, según cálculos del Cendas.

 

 

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