Millonarios, exitosos y viajeros: la otra cara de la diáspora de Venezuela que disfruta del «sueño colombiano»

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Juan Carlos Villafuerte, gerente de Congrupo, es uno de los venezonalos que viajó a Colombia para hacer negocios / BBC Mundo
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Vacaciones en Europa o islas del Caribe, compras y negocios en Miami e inversiones millonarias en Colombia.

Es la otra cara de la diáspora venezolana, la que decidió cruzar la frontera hacia territorio colombiano para seguir haciendo negocios y está lejos de necesidades y padecimientos según expone un reportaje de BBC Mundo.

Son aquellos que viajaron a Orlando de niños para conocer Magic Kingdom de Disney y que ahora, de adultos, escapan a playas paradisíacas para «buscar calor» cada vez que pueden.

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Empresarios, accionistas, inversores y emprendedores que decidieron llevar sus cientos de miles o millones de dólares al país vecino para no arriesgarlos en la crisis económica que envuelve a Venezuela.

Con algunos de ellos conversó BBC Mundo para mostrar la otra cara de la diáspora venezolana.

La «tierra de oportunidades»

Un caso de este tipo es la corporación financiera Bancar.

Desde la moderna terraza de la torre donde funciona esta multinacional venezolana hay una excelente vista de los cerros que rodean a Bogotá y de los edificios.

Allí, en una residencial zona de la capital colombiana, el gerente general de esa compañía, Carlos Canelón, recibe a BBC Mundo.

Su acento lo delata apenas comienza a contar que, para él, «Colombia es un mundo de oportunidades».

El inversionista es uno de los cientos de miles de venezolanos que desembarcó en este país en los últimos años.

Solo que su caso, como el de tantos otros hombres de negocios de Venezuela que optaron por cruzar la frontera, es una historia de emprendimiento, inversiones fuertes, viajes por el mundo y éxito.

Al igual que Canelón, existe todo un sector instalado en Colombia que no dejó su país porque pasaba hambre, sino por cuidar sus capitales.

«Dos de todo»

Un asalto con arma de fuego hizo que Rogelio Yerena se planteara cambiar su querido Barquisimeto, en el noroeste de Venezuela, por Bogotá.

En aquella ciudad venezolana tenía 14 puestos de venta de perros calientes y vendía hasta 50.000 unidades mensuales.

«Más de una vez fuimos perseguidos porque la gente sabía que movíamos mucho volumen de dinero en efectivo. Teníamos que reforzar la seguridad constantemente», recuerda el empresario.

En el asalto que vivió perdió su camioneta, pero en ese momento lo único que a él le importaba era proteger la integridad de su hijo pequeño.

«En agosto de 2007 nos vinimos a Colombia definitivamente y en 2010 arrancamos con el negocio de las arepas venezolanas», añade Yerena a BBC Mundo.

Así nació Budares, un restaurante especializado en el popular bocado que se prepara masivamente en Colombia y Venezuela.

Las grandes inversiones

Congrupo es uno de los mayores ejemplos de capitales venezolanos que decidieron ingresar con fuerza en suelo colombiano.

Se trata de una empresa importadora de productos conocidos en todo el mundo y que ahora incursiona en la producción de alimentos desde sus enormes plantas en Siberia, en la mitad entre Bogotá y Medellín.

Juan Carlos Villafuerte, venezolano y actual gerente de Congrupo, relató a BBC Mundo que la compañía de origen colombiano fue comprada por un grupo de inversionistas venezolanos en 2006 para transformarla de una empresa comercializadora a una industria de manufactura con productos propios de consumo masivo.

«Desarrollamos ese nuevo modelo de negocios en Colombia y en estos años hemos crecido fundamentalmente gracias a nuestra capacidad de producción», cuenta con orgullo.

En 2009 Congrupo instaló su primera productora de cereales y para 2013 ya tenía sus nuevas instalaciones operando.

Se volcó la tortilla

Durante décadas fueron los colombianos los que buscaban en Venezuela un alivio a la violencia y los grupos armados.

Sin embargo son ahora los venezolanos los que optan por pasar la frontera para huir de la hiperinflación, la escasez de alimentos y la crisis política.

Es por ello que el director de la Cámara Colombo Venezolana, Germán Umaña, de nacionalidad colombiana, cree que su país debe abrir los brazos a los emprendedores que llegan desde Venezuela.

«Durante cerca de 40 años, los venezolanos recibieron una diáspora de colombianos. Estamos hablando de cerca de 4 o 5 millones de personas que fueron acogidos allá», indicó Umaña a BBC Mundo.

Para el directivo de la entidad que agrupa a los empresarios e inversores que llegan, existe una «gran deuda histórica» con Venezuela.

 

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