Comercios venezolanos con precios en dólares también hacen rebajas de Viernes Negro y Cíber Lunes

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Mientras el Gobierno de Venezuela se prepara para celebrar este 27 de noviembre los 25 años de un intento de golpe fracasado que dejó decenas de muertos, en Estados Unidos hay otro tipo de fecha especial, pero de índole totalmente diferente.

Se trata del Cyber Monday (o «Cíber Lunes»). Es un día en el que las empresas en Estados Unidos intentan fomentar la compra de productos por Internet mediante rebajas considerables. Se practica desde 2005 y surgió como una suerte de extensión del Black Friday («Viernes Negro»), realizado cada viernes a la jornada siguiente al Día de Acción de Gracias, y en el que muchas tiendas (sobre todo de ropa) hacen descuentos cuantiosos para atraer clientes.

La competencia de los compradores por apoderarse de los bienes baratos (que en el caso del viernes negro ha sido expuesto en imágenes de golpizas) ha sido usado por intelectuales de izquierda alrededor del mundo, incluyendo al chavismo, para criticar el consumismo exacerbado promovido de forma «inescrupulosa» en sociedades capitalistas. Sin embargo, esos mismos comentaristas reparan poco o nada en el hecho de que en Venezuela se compite por el acceso a comida regulada, en algunos casos de forma violenta.

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Por otro lado, la devaluación extrema del bolívar y la dependencia de las importaciones han hecho que amplios sectores de la economía venezolana manejen precios en moneda nacional ajustada a la tasa de cambio paralela, o incluso directamente en dólares. Algunos de estos negocios han tenido su propia expresión del Viernes Negro y el Cíber Lunes.

Por ejemplo, una tienda de ropa y accesorios con sucursales en Venezuela y Panamá hizo descuentos de hasta 50% en parte de su mercancía. Un par de pendientes normalmente ofrecidos a 48 dólares fueron rebajados a 38. Un bolso pasó de 54 a 43, y una «guayabita» (prenda superior femenina), de 50 a 25.

Estas son algunas de las realidades que se viven en un país con una economía severamente distorsionada por controles gubernamentales, como la venezolana. Unos pocos podrán competir por estas ofertas. La enorme mayoría solo puede hacerlo por una caja CLAP (o, peor, por los contenidos de una bolsa de basura). Mientras, a pesar de que el chavismo asegura que los sistemas capitalistas «están en etapa terminal», las experiencias de viernes negro y cíber lunes en Estados Unidos sugieren todo lo contrario.

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