Las sanciones adoptadas por Estados Unidos contra Venezuela degradaron la ya crítica situación económica del país y aceleran el proceso de default de pagos de su deuda, que podría ocurrir esta semana, coinciden expertos citados por AFP.
«Las sanciones financieras implementadas en agosto son más significativas porque interrumpen toda nueva inversión directa en el país«, dijo Shannon O’Neill, del Consejo de Relaciones Exteriores, un influyente centro de análisis estadounidense.
Venezuela tiene gigantescas reservas petroleras pero es un país pobre en liquidez. «Sus reservas internacionales ascienden e 9.700 millones de dólares, siendo que su deuda externa se eleva a casi 110.000 millones«, apuntó por su parte Edward Glossop, economista de Capital Economics, en una nota publicada el lunes.
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De esa forma las sanciones «aumentaron la presión sobre Nicolás Maduro, ya que torna casi imposible garantizar el acceso a financiamiento», dijo a la AFP el economista Andrés Abadia, del grupo Pantheon Macroeconomics.
Por fuerza de las sanciones estadounidense, se torna muy difícil también para Venezuela vender obligaciones en el sistema financiero estadounidense. De esa forma el gobierno queda aislado y «la propensión de los inversionistas internacionales en adquirir la deuda del país disminuyó», indicó Abadia.
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De acuerdo con Abadia, Venezuela enfrenta no sólo una caída de su producción petrolera (-10% en un año) con la posibilidad de «un colapso total de la economía, y su inflación es ahora la más elevada del mundo», estimada en 1.000% este año y que podría alcanzar los 2.000% en 2018.
En ese cuadro, «los riesgos de un evento caótico de crédito son significativos a cualquier momento«, añadió.
Por su parte, Glossop apuntó que ese desenlace podría ocurrir «hasta el fin de esta semana», a menos que la estatal petrolera PDVSA y el gobierno «cubran pagos no efectuados recientemente que suman 500 millones de dólares».
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Hasta ahora, el gobierno venezolano ha operado para evitar el cese de pagos al asumir como prioritario abonar vencimientos inmediatos dejando de lado las importaciones de alimentos y medicamentos.
Para el profesor Robert Kahn, de la Universidad Americana, en Washington, la única salida a esta crisis es un cambio de gobierno.
«Es necesario un cambio en el liderazgo», dijo. «Es necesario nombrar personas que no sean objeto de sanciones, que están dispuestas a reducir la presión sobre la población y reformar la economía», añadió el académico.
En ausencia de un cambio, advirtió, Maduro tendrá dificultades de convencer a los acreedores, ya que las sanciones de Washington prohíben a ciudadanos o bancos estadounidenses adquirir nuevas obligaciones venezolanas o de la estatal PDVSA.

