Pdvsa enfrenta otra semana crucial en pago de deuda mientras siguen retrasos en otros compromisos

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El viernes pasado, Pdvsa anunció con bombos y platillos el pago de su bono 2020 por 841,88 millones de dólares. O, por usar las propias palabras de la petrolera, «iniciaron las transferencias» a los tenedores. Así, la estatal demostró su «solvencia y capacidad financiera sólida» pese a «las sanciones injustificadas de Estados Unidos, el sabotaje y la persecución».

Sin embargo, las cancelaciones de compromisos difíciles para Pdvsa apenas comienzan y esta semana es igualmente clave, con un desembolso mayor que el anterior: este jueves vence el plazo para pagar el título 2017, por un total de 1.121.415.370 dólares, según cálculos de la firma Rendivalores. A esto se agregan ese mismo día los cupones de dicho papel, por 47.660.153 dólares.

Además, la solvencia de la que se jacta el Estado venezolano pudiera no ser tan férrea. Desde hace semanas se mantiene retrasado el pago de intereses asociados con otros títulos, aunque dentro de un período de gracia. Se trata del Venz 2019 (96.718.566 dólares), el Venz 2024 (102.958.474), el Venz 2025 (61.193.000), el Venz 2026 (176.250.000), el Pdvsa 2022N (90.000.000), el Pdvsa 2027 (80.625.000) y el Elecar 2018 (27.625.000). Todos estos montos dan un total de 778.490.023 dólares. Solo fue cancelado, y con dos semanas de retraso, el cupón del Pdvsa 2037, por 41.250.000 dólares.

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Según Rendivalores, hay consenso entre analistas de que la República y Pdvsa estarían postergando el pago de deuda con período de gracia para poder cancelar a tiempo el capital de los papeles Pdvsa 2020 y Pdvsa 2017, que no gozan de tal prerrogativa.

Y lo que falta…

Incluso después del desembolso fuerte de la próxima semana, el Estado venezolano tiene una serie de compromisos que honrar a lo largo de noviembre. El día 7 debe cancelar los cupones del Venz 2023 y del Venz 2028, por 90.000.000 y 92.500.000 dólares, respectivamente. Siguen en la cola los intereses del Pdvsa 2026 (135.000.000), del Pdvsa 2024 (150.000.000), del Pdvsa 2021 (107.740.782) y del Pdvsa 2035 (146.250.000). Todo suma 721.490.782 dólares.

Las autoridades han recurrido a varias estrategias para aumentar su liquidez y poder pagar. La más destacada (y criticada) es reducir las ya mermadas importaciones. Esto, en un país cuyo aparato productivo lleva años en crisis, se traduce en escasez.

Además, la entrega de divisas al sector privado se reduce a una mínima expresión. La semana pasada Asdrúbal Oliveros, socio director de la firma Ecoanalítica, alertó que estas liquidaciones al empresariado nacional en lo que iba de octubre eran casi cero. Como resultado, las compañías van al mercado negro de divisas, lo que fomenta el alza en el tipo de cambio paralelo y, a su vez, el precio al consumidor de los productos importados, bien sea en forma terminada o por insumos necesarios para la fabricación local.

 

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