A través de un pronunciamiento oficial emitido por su Junta Directiva, la Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios de Venezuela (Fedeagro) denunció que el ingreso masivo y descontrolado de cargamentos extranjeros está socavando de forma crítica la producción nacional de arroz. El gremio alertó que esta situación ha sorprendido a los agricultores en pleno desarrollo del ciclo de siembra 2025-2026, enfrentando severas dificultades para colocar su producción y una caída abrupta de los precios en el campo.
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De acuerdo con los análisis técnicos de la institución, se estima que en lo que va de año han ingresado al territorio nacional más de 300.000 toneladas de arroz. Esta sobreoferta ha provocado que las industrias y empresas empaquetadoras limiten la recepción del grano local —algunas solo aceptan el volumen equivalente a los insumos vendidos a cuenta de la cosecha— y hayan reducido unilateralmente en un 35% el precio que había sido acordado previamente con el Ministerio de Agricultura y Tierras (MAT), hundiéndolo de 0,40 a 0,30 dólares por kilo.
Costos de producción en jaque
Fedeagro calificó la situación como una distorsión grave en toda la cadena de valor que castiga directamente el esfuerzo interno. El bloque agroproductivo detalló las métricas financieras que demuestran la inviabilidad del escenario actual:
- Inversión por hectárea: El costo promedio para producir una hectárea de arroz en el actual ciclo asciende a 2.000 dólares.
- Umbral de rentabilidad: Para cubrir apenas este costo, se requiere una productividad mínima de 5.000 kg/ha combinada con el precio originalmente acordado de 0,40 dólares por kilo; un rendimiento que, además, solo es alcanzado por un pequeño número de productores.
- Competencia desleal: El precio internacional del arroz paddy (FOB Golfo) ronda los 280 dólares por tonelada. Convertido a valor CIF Puerto Cabello y nacionalizado con impuestos, costaría unos 490 dólares por tonelada (un 22,5% más caro que el producto nacional). Sin embargo, las exoneraciones impositivas otorgadas por el Estado desvalorizan el producto importado, atentando contra la cosecha interna.
El gremio enfatizó que esta problemática no es exclusiva del arroz, ya que situaciones similares de importaciones inoportunas en plenas fases de cosecha están golpeando también a los productores de maíz y azúcar.
Recuperación agrícola bajo amenaza
La junta directiva de la confederación recordó que, durante los últimos cuatro años, el sector arrocero ha venido recuperando de forma sostenida los volúmenes de producción que se alcanzaban a inicios de la primera década de este siglo. Esta evolución se ha logrado de manera independiente y superando múltiples obstáculos estructurales:
«Esta recuperación se ha dado a pesar de la falta de estímulos para la producción, las dificultades del cambio climático, la escasez de combustible, las restricciones crediticias, el ataque de plagas, los continuos cortes de electricidad que afectan el regadío propio de este cultivo, la relación bolívar-dólar y la competencia desleal de las importaciones exoneradas de impuestos», subrayó Fedeagro en su manifiesto.
Exigencias al Ejecutivo y a la industria
Ante el escenario de parálisis, Fedeagro formuló un llamado urgente al Ejecutivo nacional para que restrinja de inmediato las importaciones y ejecute un balance real de producción-consumo que correlacione los ciclos de cosecha con la estacionalidad, evitando saturar el mercado.
Asimismo, instaron a los industriales y empaquetadores a cumplir con el precio de 0,40 dólares por kilo pactado con el MAT, aliviar el congestionamiento en los centros de recepción y permitir que los más de 200.000 trabajadores del campo puedan honrar sus compromisos financieros y cubrir los gastos esenciales de sus hogares.
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