Cifras validadas por el Gobierno interino de Venezuela indican que la producción petrolera del país registró un incremento del 10% durante febrero de 2026.
Los datos, consignados en el más reciente informe de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), revelan que la nación cerró el segundo mes del año con un bombeo promedio de 1.021.000 barriles de crudo por día (bpd).
Este desempeño representa un aumento de 97.000 barriles en comparación con enero, mes en el que la producción retrocedió hasta los 924.000 bpd.
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Ese descenso estacional interrumpió la tendencia alcista sostenida desde inicios de 2025, periodo en el que Venezuela logró estabilizar su extracción por encima de la cota del millón de barriles.
Reforma legal y apertura al capital privado
Expertos en economía petrolera coinciden en que la reciente reforma a la Ley Orgánica de Hidrocarburos ha sido el catalizador fundamental para retomar la senda del millón de barriles.
La modificación legal sustituyó el rígido modelo de empresas mixtas por un esquema de Contratos de Producción Compartida (CPC).
Este nuevo marco jurídico también eliminó la obligatoriedad de que la estatal Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa) posea el 51% del paquete accionario en los proyectos.
Con esta apertura, las operadoras privadas pueden gestionar yacimientos de manera integral y comercializar el crudo de forma independiente, sin importar su grado de participación accionaria.
La paradoja económica: Producción al alza, ingresos bajo asedio
A pesar de la recuperación en el flujo de crudo, la economía venezolana no logra capitalizar este alivio operativo.
Entre enero y febrero de 2026, el país registró una inflación acumulada de 51,9%, lo que proyecta una tasa anualizada cercana al 600%.
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En paralelo, el bolívar sufrió una depreciación del 27,7%, mermando drásticamente el poder adquisitivo de los hogares.
Ni la administración de Delcy Rodríguez ni el Banco Central de Venezuela (BCV) han logrado despejar los obstáculos que impiden garantizar la liquidez de divisas en el sistema financiero.
La restricción principal radica en la gestión de los fondos. Aunque el petróleo venezolano se comercializa hoy sin sanciones directas, el flujo de caja administrado bajo la supervisión de Estados Unidos no se acredita íntegramente al BCV.
Pese al viraje político de inicios de año, Washington mantiene limitaciones que impiden que la renta petrolera nutra de forma total las reservas internacionales, dejando al ente emisor sin herramientas para satisfacer la demanda de dólares en el mercado interno.
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