El Político: Historia de dos oportunidades

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Cortesía

1. Latinoamérica se ha quedado en la «lucha de clases», un signo inequívoco de atraso. El conocido analista politico Fernando Mires confirma tal obsolescencia:»Hay que convenir sí, en que las coordenadas izquierda y derecha ya han perdido validez universal.

En Europa los gobiernos de derecha llevan a cabo los programas de la izquierda y viceversa. En los EE UU dicha coordenada no ha existido nunca. Solo en América Latina la izquierda y la derecha han conservado cierta validez”.

Más información: Biden extendió decreto que cataloga al gobierno de Maduro como una amenaza para EE.UU.

Fernando Nunez-Noda

A juicio de quien escribe, la principal debilidad estructural de Latinoamérica es la pobreza. Por eso quiero contar dos anécdotas no del todo equivalentes, pero sí ilustrativas:

2. A finales del siglo XIX, EE. UU. estuvo en riesgo de que la pobreza se desatara. La revolución industrial fue muy poco equitativa, los trabajadores tenían sueldos miserables, condiciones de trabajo muy injustas, sin sindicatos. Los bolcheviques, que ya contaminaban Europa, comenzaron a «exportar» militantes disfrazados de emigrantes para el país norteño, con el fin de alborotar a los trabajadores.

Pero gobernantes como Teddy Roosevelt (presidente de 1901 a 1909) y otros, entendieron que la pobreza es la «quinta columna» más peligrosa que puede tener un país, además de moralmente inaceptable.

En un período de dos décadas, los EE. UU. generaron leyes anti-monopolio para dar oportunidad a los pequeños, crearon la jornada de trabajo de cinco días y ocho horas al día, el salario mínimo, aceptaron los sindicatos, ilegalizaron el trabajo infantil y, en fin, produjeron las condiciones para reducir la pobreza sin el parasitismo propio del populismo y de la izquierda radical.

El resultado está a la vista: los bolcheviques no tuvieron nada que buscar allí y en EE. UU. nació una clase media que constituyó la columna vertebral de una de las expansiones económicas más fabulosas que han ocurrido en la historia humana.

3. Vuelta a Latinoamérica. No solo la pobreza, sino ese oscilar izquierda-derecha, han sumido al subcontinente en una seguidilla de oportunidades perdidas. Pongo un ejemplo: el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez en Venezuela. CAP no era un santo, pero tuvo la lucidez de reunir el mejor equipo económico y de planificación de nuestra historia: jóvenes, tecnócratas y alejados de la desconfiable clase política (sin embargo, angelical comparada con la posterior).

Ese fue el mayor logro político venezolano después de la elección directa y la separación de poderes: la descentralización y las elecciones directas de gobernadores y alcaldes. Ha sido tan importante que, con todo el desgaste chavista, constituye uno de los principales muros de contención (no sé si todavía) a la dictadura clara y raspada que siempre han soñado los rojos.

Se diseñó un programa de ajustes económicos: sinceración del precio de la gasolina y otros servicios, unificación y liberación cambiarias, control del déficit, tasas de interés y precios según el mercado y otras medidas que apuntaban a una economía real, menos subsidiada con amplia participación del sector privado y globalizada.

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