Franklin Rondón: » El aumento de salarios no debe ser decretado sino consensuado»

Esta entrevista con Franklin Salvador Rondón Mata transcurrió en el mismo salón donde se encontraba reunido con el ministro del Proceso Social del Trabajo, Francisco Torrealba, y demás dirigentes de la masa trabajadora agrupadas en la Federación Nacional de Trabajadores del Sector Público (Fentrasep).

Era la primera mesa de ese tipo que se daba en el despacho de Torrealba (Centro Simón Bolívar) “revisando las ideas para la construcción de acuerdos”, como lo tuiteó el ministro el pasado miércoles 24 de agosto. En ese encuentro estaba el diputado Franklin Rondón (Psuv-Anzoátegui) en su rol de presidente de Fentrasep. “Aquí te tengo buenas noticias para los trabajadores”, dijo acomodándose en una silla y ordenando traer café negro.

Rondón, oriundo de Barcelona (Anzoátegui), viene de esas luchas gremiales al interior del Instituto de Previsión y Asistencia Social para el personal del Ministerio de Educación (Ipasme) y precisamente llegó a la Asamblea Nacional Constituyente (2017) como representante del sector laboral.

Además del salario, las tablas de la Onapre, el nuevo sindicalismo, el banco digital, Franklin Rondón asomó cuál es el candidato que apoyarían en las venideras elecciones presidenciales. En la actualidad, Rondón distribuye su tiempo entre las sesiones de la Asamblea Nacional, juntas de Fentrasep y algunas horas de clase en la Escuela Nacional de Hacienda Pública.

—¿Cuánto debería ganar un trabajador de la administración pública?
—La Constitución señala cuánto debe ser el salario; debe ser un salario suficiente para cubrir la canasta básica alimentaria en condiciones normales. Aquí en la llamada Cuarta República hubo alrededor de 20 aumentos salariales; en estos últimos años ha habido más de 36 aumentos salariales.

—¿Cuál sería el salario ideal?
—Lo que establece la Constitución; un salario justo, un salario que permita el principio de mejor distribución de la riqueza, un salario que la gente pueda tener el poder adquisitivo para la satisfacción de sus necesidades de pago de los servicios, de alimentación.

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—¿En esa reunión a la cual usted acaba de asistir con el ministro del Trabajo, hablaron de la revisión del salario mínimo?
—Ahorita no lo abordamos; lo que sí nos dijo el ciudadano ministro es que permanentemente el equipo económico del presidente Nicolás Maduro está en una revisión constante de la materia salarial y la cesta de beneficios para los trabajadores. Eso sí nos dijo. Pueden tener ustedes la seguridad de que no es Nicolás Maduro el enemigo de los trabajadores, que siempre está buscando la manera de ver cómo se logran mejores reivindicaciones.

Hay una masa de trabajadores (jubilados o renunciantes) que vieron diluirse sus prestaciones sociales por múltiples factores. ¿Hay algún plan para con ese sector?
—El Presidente anunció que se debía revisar el ajuste de los jubilados desde 2018. Se está trabajando en eso. El impacto que tuvo el ajuste salarial de medio petro (marzo 2022) fue tremendo.

Paralelo a esos aumentos, ocurre el alza de los alimentos.
—A propósito de eso nosotros queremos aprovechar para hacer un llamado al sector empleador o al sector empresarial fundamentalmente, que no nos vuelvan el salario sal y agua; que no salgan ellos inmediatamente a subir los precios, a remarcar, a especular. Eso nos hace muchísimo daño.

—¿Qué proponen ustedes?
—Hay que buscar un mecanismo para subsanar eso, para frenar eso. Hacemos un llamado al sector empresarial para que acompañe a la clase obrera y que acompañe al Gobierno del presidente Nicolás Maduro para que hagamos un esfuerzo. Para nadie es un secreto que en este momento se está recuperando progresiva y lentamente la economía; pero se está recuperando.

—Pero los comerciantes suben los precios conforme sube el paralelo.
—Deberíamos como clase trabajadora hacer un pronunciamiento. Buscar mecanismos, que allí no vemos al movimiento sindical opositor. No lo vemos convocando marchas para derrotar el Dólar Today; no los vemos convocando marchas para que los gringos dejen el bloqueo contra Venezuela.

—Recientemente se produjeron marchas de trabajadores pidiendo derogar el instructivo de la Oficina Nacional de Presupuesto (Onapre).
—Sabemos que hay muchos que hacen eso de buena intención, en su gran mayoría de buena fe; pero ya sabemos que detrás de ellos hay algunos sectores detectados con algún interés.

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—¿Cuál es la posición de ustedes?
—Nosotros estamos acompañando la política del Estado, pero nosotros también somos críticos.

—¿Qué han criticado?
—Una de las cosas que criticamos y que consideramos que hay que atender a la brevedad posible y es que ya el Gobierno tiene que salirle al paso a la pretensión que tienen algunos de seguir subiendo el precio del dólar mediante sitios de internet. El dólar criminal. Hay que dar una respuesta inmediata para que eso se pueda equilibrar, porque quieren torcerle la mano al Estado, torcerle la mano para que siga el sector empresarial y el sector del gran capital dominando al pueblo; no puede ser.

—¿Ese “sector del gran capital” quiere sustituir al Estado?
—Esa es una estrategia que nunca ha desaparecido de la derecha. Cuando llegó la Revolución Bolivariana prácticamente había una guerra contra los partidos políticos; es una estrategia comercial, psicológica, de marketing que tiene el poder económico para debilitar los partidos, para debilitar el Estado. Ahorita aparecen algunos diciendo la necesidad del diálogo, pero hay que ser cuidadosos. Si algo hay que hacer es repolitizar al movimiento obrero, para que se desarrolle un ambiente político de paz en Venezuela.

—¿Qué significa eso?
—Nadie quiere guerra, nadie quiere conflictos, violencia, desestabilización, nada de eso. Ojalá se mantenga eso en el contexto del debate político unas condiciones mínimas de diálogo, de concertación, de entendimiento, de paz social, que se le garantice tranquilidad a nuestro pueblo, a los trabajadores.

—Usted habla como si supiera que algo fuerte se le viene a Venezuela.
—Es que si nosotros tenemos paz bajo esas condiciones, podemos desarrollar muchísimos temas. Y es importante destacar aquí que nosotros como movimiento de trabajadores, que apoyamos la Revolución, tenemos las manos abiertas también para el diálogo con el sector sindical. Así como discuten y conversan los partidos políticos, así como se hacen mesas de diálogo a nivel de otros sectores, nosotros no tenemos problemas en sentarnos a discutir con organizaciones sindicales opositoras. Entendemos que los trabajadores tenemos más cosas que unen que las que nos separan y es una demostración de madurez política que podemos hacer.

—Usted comentó que en esta mesa de hoy el ministro dijo que “el presidente Maduro no es el enemigo de los trabajadores”. ¿Eso traduce que el enemigo es otro y que pudiera estar dentro del mismo Gobierno?
—No tenemos la certeza de ello. Y en cuanto a lo que dijo el ministro, nosotros también lo decimos: el presidente Nicolás Maduro no es el enemigo de la clase trabajadora venezolana.

—¿Quién es, entonces, el enemigo de la clase trabajadora?
—El enemigo nuestro es el explotador, el especulador, el que se la pasa remarcando los precios, es la persona que está usando permanentemente a la clase trabajadora para intereses propios, son los fascistas, esos son enemigos nuestros. Ahora, tiene que haber una revisión constante de quiénes están dentro de la administración pública. Siempre está ese temor, esa posibilidad de que haya gente infiltrada en cargos que pudieran no estar acompañando o ayudando a cumplir las instrucciones del Presidente de la República. Por eso es que los trabajadores públicos debemos estar vigilantes.

—¿En qué consiste esa vigilancia?
—Vigilantes en los servicios públicos. En el sector eléctrico, por ejemplo, van más de 800 intentos de sabotaje para que hayan los apagones, según lo informó el propio ministro Néstor Reverol. En el asunto de la distribución del agua, hemos encontrado sabotaje; en las comunicaciones ha habido sabotaje. Recalco el llamado a la clase trabajadora de los servicios públicos a que estemos vigilantes en contra de cualquier sabotaje de esos servicios que luego puedan utilizarse para confundir a la población. Esos servicios deben ser calidad, pero fallas, a veces por sabotaje, pudieran ser utilizadas como un arma política.

—Tal vez los trabajadores de esos sectores digan ‘para que voy a cuidar esto si mira lo que me pagan’. Alerto, estoy pintando un escenario hipotético.
—Para procurar un salario justo tenemos que tener tres cosas importantes: primero, una clase trabajadora comprometida con la producción; en segundo lugar debe haber una figura que le haga seguimiento y control a los precios para combatir a los especuladores permanentemente y, en tercer lugar, seguir apoyando las políticas sociales que impulsa nuestro presidente Maduro, porque acuérdate que no es solamente el salario. El subsidio en luz, educación, agua, bolsa Clap, pudiera formar parte del salario, del salario integral.

—En alguna pregunta anterior tocamos de refilón el tema del mecanismo de las tablas que emplea la Oficina Nacional de Presupuesto (Onapre) para cancelarle el sueldo a los trabajadores públicos. Esa tabla fue impugnada ante el Tribunal Supremo de Justicia y la Sala Político-Administrativa declaró inadmisible tal pedimento.
—Lo que pasa es que la norma que regula las relaciones laborales de los trabajadores es la Ley Orgánica del Trabajo y una de las cosas que plantea es que antes de ir a la parte judicial, tienes que haber agotado la vía de la conciliación.

—En el caso del reclamo por las tablas de la Onapre, que los impugnantes consideran una desmejora, ¿no se agotó la vía conciliatoria?
—Esa parte no se agotó. Tenían que agotar primero la vía conciliatoria y después, si eso no daba resultados, ibas a la parte jurídica. No se trata de dónde se pague, sino que se le garantice a la clase trabajadora sus beneficios.

—Por cierto, el presidente Maduro removió a Marco Polo Consenza como director de la Onapre y colocó a Jennifer Quintero. ¿Le meterán el ojo al mecanismo de las tablas?

—La instrumentación de las escalas de sueldo tiene que estar conforme al contenido propio de los decretos. Hay que ser cuidadosos con la interpretación que se haga de la norma. La norma jurídica tiene una interpretación empírica y una científica. Hay que interpretar el propósito de las leyes. Una ley que guarde relación con el mundo del trabajo es una ley para beneficiar y no para desmejorar a la clase trabajadora. La decisión del presidente Maduro respecto a la Onapre está ajustada dentro de sus competencias y debe servir de ejemplo para los otros altos funcionarios que en un momento determinado deben ser cuidadosos con la instrumentación de las leyes, normas y procedimientos.

—Algunos economistas han planteado la indexación de los salarios, como un mecanismos para atajar la inflación. ¿Qué opina?
—Más que algunas voces, esas decisiones deben salir de la concertación. Tenemos que concertar y dar un debate de una comisión multipartita donde participe el Estado, los trabajadores, los empleadores, el Poder Popular; donde podamos abordar temas. Que el aumento del salario no sea algo decretado, sino que sea consensuado; que sea producto de un debate con los propios trabajadores; escuchar la opinión de los pensionados y jubilados sería interesantísimo, porque esa gente que entregó toda su vida a una institución, una empresa y después los dejamos allí en stambay.

—¿Qué otros temas ha planteado Fentrasep en las mesas con el Ministerio del Trabajo?
—Estamos planteando la creación del Instituto de Previsión Social de los Servidores Públicos, que no existe. Los trabajadores están solicitando mejoras, reivindicaciones, discusión de convenciones colectivas. Ellos tienen esos derechos. Pero debemos saber leer el contexto nacional e internacional.

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—¿Cómo leen ustedes ese contexto?
—Los trabajadores debemos entender el contexto en que nos encontramos: un país bloqueado, que sigue sancionado, asediado, un país donde nos estamos encontrando con una derecha que siempre está en la estrategia de la conspiración, la violencia y producto de eso se da una situación estira y encoje en los partidos políticos de oposición entre los sectores más radicales y fascistas y los que se hacen llamar más democráticos.

—Y ante ese contexto, ¿cómo debe actuar la masa trabajadora?
—Nosotros tenemos que ser cuidadosos con el análisis y con la actuación; porque puede suceder que manipuladores de oficio o personas con interés en desestabilizar, en crear problemas en Venezuela, se quieran aprovechar de los problemas de los trabajadores para justificar la movilización de nuestra clase, cuando es producto de las gestiones de esos dirigentes, que se han prestado para que sancionen a Venezuela. Ellos pretenden aparecer como los salvadores de los trabajadores cuando ellos son responsables de la misma situación que afecta al salario y las reivindicaciones. Esa gente no tiene la confianza de la clase trabajadora. No la tiene.

—¿En quién confía la clase trabajadora venezolana?
—El gran problema de la oposición venezolana es que la clase obrera no los acompaña; la clase obrera mayoritariamente, determinantemente tanto el sector público y privado, estamos con el presidente obrero Nicolás Maduro. Quiero decirle a los trabajadores que confíen en el pulso del presidente obrero. Le dijimos al ministro Torrealba que la gran mayoría de nuestros sindicatos del sector público estamos resteados con el candidato obrero. Queremos trabajar, formar comandos de campaña con mira a las presidenciales.

—Ha habido movilizaciones.
—Producto de la última movilización que hizo la Central Bolivariana, trajo como consecuencia la instalación de una mesa de alto nivel, cuya primera sesión la acabamos de tener aquí en el Ministerio del Trabajo, donde están incorporados los ministros de Educación, Educación Superior y estamos solicitando que sea invitado el ministro de Planificación, Ricardo Menéndez.

Al detal

* “Un jubilado, un pensionado puede ser una persona perfectamente incorporada al mercado de trabajo; además que es interesante porque la gente se siente útil todavía. Tú jubilas a una persona y lo metes en su casa nada más que a ver la televisión, estás condenando a ese ser humano”.

* “La Federación Nacional  de Trabajadores del Sector Público (Fentrasep) tiene actualmente a 176 sindicatos afiliados; es la Federación mayoritaria. Y cuando hablamos con Fedeunep tenemos excelentes relaciones. A nosotros están afiliados sindicatos de los institutos autónomos, gobernaciones, alcaldías, ministerios, empresas del Estado. Y como federación estamos afiliados a la Central Bolivariana. La masa de los trabajadores públicos pudiera estar en el orden de los 2 millones 600 mil aproximadamente”.

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