El plan maestro del proyecto Piscadera Harbour Village (PHV), establecido hace aproximadamente una década, incluía torres para 40 apartamentos, diez bungalows, un centro comercial, un restaurante, un edificio de oficinas y un hotel boutique. Se suponía que esto se convertiría en una joya en el área de Piscadera. Pero cualquiera que pasee por esa zona pensará que ha acabado en un pueblo fantasma.
Pero, según reseña el portal Curaçao Chrinicle, al final muchos de estos ambiciosos desarrollos quedaron solo en el papel. «Todo terminó en 32 departamentos en total», dice un portavoz de los inversionistas. Estos inversionistas dueños de los departamentos están preparando un caso judicial contra el promotor y propietario de la empresa BSL NV, el empresario venezolano Luis Vicente Correa. Según el vocero, hay varios inversionistas que aportaron montos que van desde los $200 mil hasta los $1,8 millones en los «proyectos fantasma», de Correa que no solo son el PHV, sino también el hotel aeropuerto, la casa de la hacienda Stadsrust y otros. Los demás proyectos se tratarán en otros artículos de Curaçao Chronicle.
Correa trabajó con contratistas locales, abogados, proveedores y más. Todas estas empresas e individuos todavía están esperando escuchar, por parte de Correa, lo que sucederá con los proyectos. Curaçao Chronicle tiene la lista completa de personas que han invertido y quienes han trabajado en el proyecto. Este negocio fue anunciado por Correa como una empresa de desarrollo y construcción, y Curaçao Chronicle ha intentado varias veces comunicarse con sus oficinas, pero fue en vano. En el sitio web, indica que BSL tiene despachos en Miami, Curazao y los Países Bajos. Pero después de una investigación del portal, pareció que no hay oficinas BSL reales en estas direcciones. Parece más una «empresa de maletín». No hay personal ni oficinas en ningún lado. Un reportero de Curaçao Chronicle sí habló con Correa por teléfono. Su primera reacción fue que todo esto es parte de una campaña para desacreditarlo.
Actualmente existen varios casos contraCorrea. Se le acusa de malversación y apropiación indebida. Los dueños de PVH nuevamente recalcaron que no terminó el proyecto y por eso alegan que no cederá el control del condominio. El proyecto tiene una inmensa deuda con la empresa de servicios públicos Aqualectra, con Giro Bank, y por jardinería, seguridad, etc.
Las construcciones se están deteriorando y no se ha realizado mantenimiento en mucho tiempo. En el caso de Giro Banck, que le había prestado dinero a Correa, los inversionistas indican que no pueden creer cómo «una institución financiera tan respetable» ha trabajado con este hombre que «no tiene un solo centavo a su nombre». La pregunta sigue siendo qué tipo de acuerdo tuvo el banco con el Sr. Correa y qué dice el Banco Central al respecto.
Mientras las víctimas buscan sus derechos a través de la corte, Correa disfruta de la vida en Miami junto a su esposa. Vive en la Torre Trump, juega golf y va a la playa. Los inversores se preguntan de dónde saca el dinero para hacer todo esto. «La inversión de los propietarios de PHV se ha derrumbado por el abandono de las construcciones y la culminación de absolutamente nada en el frente, sin centro comercial, sin hotel boutique, ¡nada! ¿Quién responderá por esto?», dice el portavoz.
El desarrollador venezolano indica que está dispuesto a ofrecer todos los estados financieros pendientes y demás documentación con transparencia. Sostiene que no tiene nada que ocultar y destacó que la situación en la que se encuentran los proyectos «no es culpa suya». Los propietarios de PHV señalan que no ha cumplido con el acuerdo. Correa reconoce que se han paralizado las obras en la isla por diferentes motivos que van desde la crisis económica hasta el deterioro de las relaciones con Venezuela.
Curaçao Chronicle preguntó a varios de los propietarios de PHV si estaban en una campaña de desprestigio contra el desarrollador y lo negaron enfáticamente. «Hemos invertido millones en estos proyectos y aún no tenemos noticias del señor Correa. ¡Han pasado nueve años! El señor Correa se basa en una interpretación de su abogado y otros factores externos, y cree que no se le puede responsabilizar«, dijo un vocero de los inversionistas.
La única persona en la isla que habla por Correa es su representante, Walter de Jongh, propietario de De Jongh Sporthuis, ubicado en el área de Saliña. Según De Jongh el proyecto ha sufrido retrasos, pero hay planes para continuar y terminarlo en 2022. Indicó que hay inversionistas interesados en el proyecto, pero están esperando que el notario termine los papeles necesarios para la firma. De Jongh dice que está constantemente hablando por teléfono con el notario sobre este proyecto. También está trabajando en los nuevos permisos y dijo que Curaçao Chronicle recibiría una copia de la documentación relacionada con este proyecto. Esto se prometió hace aproximadamente un mes y todavía no hay documentos.

