Los mensajes expuestos en los locales que informan a los clientes que no tienen billetes de baja denominación o un “te estoy dando el sencillo que me queda”, dan cuenta de un problema que trajo la dolarización en Venezuela: no tener para dar cambio.
Por Adriana Núñez Rabascall / Luisana Solano / vozdeamerica.com
Zeid Siyadeh, un comerciante consultado, explica a la Voz de América que la situación complica “bastante” las transacciones en su local.
“Perdemos bastantes ventas gracias a eso (…) el sencillo también es un problema ya que casi nadie tiene y todo el mundo recibe sus pagos en billetes grandes”, explica.
Siyadeh comenta que tuvieron que colocar productos con precios en montos exactos de baja denominación y, en el caso de que no tener para poder hacer el cambio, o vuelto, ofrecerle al cliente completar con otros productos.
“Es básicamente obligar al cliente a comprar algo, para no perder la venta, y a su vez, para que el cliente se vaya satisfecho con su compra”, apunta.
Saliendo de una farmacia, Betzabé Álvarez comenta a la Voz de América que, aunque tenía una compra de 15 dólares, tuvo que gastar su billete de 20 dólares porque el establecimiento no tenía para darle el cambio.
“Me parece injusto porque yo voy a comprar lo que necesito, lo justo, lo necesario. Tengo una medida y así tiene que ser”, afirma Álvarez, agregando que es una situación “que vivo a diario”.
Álvarez explica que está de acuerdo con que haya métodos como el pago móvil para poder recibir el cambio, pero dice que el problema es que los comercios “no te dan ninguna opción”. Por su parte, Salazar, otro de los consultados, estima como un “atraso” para el país el hecho de que se hayan prohibido los vales.
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