Historia de un pensionado que sobrevive: «la única manera de medio comer es pidiendo»

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Juan Ramón Aguiar tiene 68 años y confiesa con amargura que llegar a viejo es una de las peores cosas que le han pasado. Víctima de la severa crisis venezolana que ha expulsado a más de 5 millones al exterior, intenta sobrevivir con dos pensiones y la ayuda de sus familiares que huyeron del país. Para Luis Fernando Cabezas, director de Convite, los adultos mayores son «rehenes» de las cajas de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción, insuficientes para una dieta balanceada, reseñó Anaísa Rodríguez, en el El Cooperante

Juansito, como lo llaman sus amigos, nació en la carretera vieja Petare-Guarenas. Alguna vez tuvo una familia, una esposa y tres hijos, pero luego de un tormentoso divorcio se fueron del país y viven en España. Un año después, Juan Ramón enfermó de cáncer y fue operado. Hoy sobrevive con la mitad del estómago, el cual casi siempre está vacío.

«Uno siente que es una carga, es triste, pero la única manera de medio comer es pidiendo. El sueldo no sirve para nada. De vacaciones me dieron 1,2 millones de bolívares y tengo 10 años de haberme jubilado. Muchos me preguntan por qué no trabajo, pero la realidad es que con qué ropa o con qué pasaje. Uno está viejo. Yo debo tomar medicamentos para el cáncer, y desde hace mucho es una lucha para poderlos comprar, tengo que seguir una dieta, pero nada de eso lo puedo cumplir. Trato de comer lo mejor que puedo, a veces sé lo que es comer pollo o carne, pero no es algo de todos los días», dijo Juan Ramón.

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Juan Ramón piensa todas las noches en qué va a comer al día siguiente.

Vive en «Los Trailers», un barrio en la carretera Petare-Guarenas y aunque no gasta «mucho» en servicios como electricidad o agua, confiesa que un pasaje en transporte público se le hace cuesta arriba. Dice que vive atado «de pies y manos» esperando los «beneficios» del gobierno, y prefiere no aferrarse a lo que pueda recibir de sus familiares en el exterior.

Ese día, Juan Ramón desayunó una arepa con zanahoria rallada «para rendir» la masa y agua porque no tenía café. Almorzó pasta con zanahoria, repollo y lechuga y medio plátano al horno; y pensaba cenar pan con queso.

El pasado lunes 26 de octubre, los hermanos Silvia Margarita Sandoval Armas, de 72 años de edad, y Rafael David Sandoval Armas, de 73 años, fueron hallados muertos dentro de su vivienda con signos de desnutrición.

Luis Fernando Cabezas, director general de la organización Convite, dijo a El Cooperante que frecuentemente documenta casos como los de los hermanos Sandoval porque hay unos 700 000 adultos mayores que viven solos en condiciones similares: solo reciben la caja CLAP y están desatendidos.

«Los resultados de nuestra última encuesta, realizada a 603 adultos mayores en Lara, Miranda y Monagas, son alarmantes. Los adultos mayores no tienen la posibilidad de alimentarse de manera adecuada, suficiente y de calidad; y todo esto afecta su salud. Son hipertensos, diabéticos y requieren medicamentos de por vida. Deben seguir dietas, consumir proteínas, vegetales y frutas, pero no pueden acceder a ellos. Con el tema de la pandemia, vemos como el 60% de las muertes por COVID-19 son adultos mayores», precisó.

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