Venezolanos con cuentas en banca estadounidense «caminan sobre vidrio molido»

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Los departamentos de cumplimiento (compliance), prevención de fraude y atención al cliente de la banca estadounidense muestran cada vez más un comportamiento que podría calificarse como sumamente «escrupuloso» hacia los clientes venezolanos.

Paradójicamente, testimonios de clientes consultados revelan que pareciera que el «sobrecumplimiento» de las normas se aplica sobre los clientes que manejan modestos ahorros o aquellos que durante años han mantenido una buena reputación dentro de la entidad financiera. «Uno siente que tiene secuestrados los ahorros que ha hecho durante años de forma honesta, mientras que los que manejan grandes capitales o se dedican al movimiento diario de dinero con fines cambiarios, pasan por debajo de la mesa» dice Carlos Farías, un venezolano dedicado al sector bienes y raíces en Venezuela.

«Desde la semana pasada trato de pasar de mi cuenta en el Citibank 1000 dólares que le debo a un amigo y me someten a una serie de procedimientos que me hacen sentir como un proscrito», indica Farías quien vivió por 10 años en Estados Unidos y desde hace 5 está de regreso en Venezuela. «Mis hijos dependen de lo que yo hago y debo poder manejar mi dinero con libertad para pagar sin temor sus compromisos», destaca el profesional del sector inmobiliario con verdadera preocupación.

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Otro caso reciente sucedido en cuarentena, es el de Carmen Hernández, quien tiene una cuenta en el Bank Of America, hace 13 años, la cual asegura haber manejado con pulcritud.

El pasado 2 de julio Carmen intentó realizar una transferencia por Zelle a un proveedor de aparatos electrónicos, pero por un «error» de sistema la operación no se reflejó, a pesar de que el banco le había realizado las preguntas de rigor y enviado un código para verificar la transacción.

«En el balance online no salió reflejada la operación y el importe no fue restado, lo dejé así , no insistí , pero para mi sorpresa el sábado 4 de julio al intentar acceder al online banking recibí un mensaje que decía que mi acceso estaba bloqueado, procedí a llamar y como era día de fiesta no trabajaba el soporte telefónico por lo que volví a llamar el domingo y el departamento de fraude tampoco estaba trabajando. Revisando mis carpetas de gmail me dí cuenta que había entrado en spam un correo de prevención de fraude queriendo verificar la transacción que no se registró de 225 dólares».

«El lunes apenas comenzaron a trabajar procedí a llamar, gracias a Dios que aún sirve la salida internacional de Cantv, pues las app del llamadas gratis no funcionan si el internet falla. Comencé a las 9:30 am y terminé resolviendo el problema sobre la 1pm, después de esperas de más de una hora para hablar con operadores de call center en California, Texas y Nevada. La primera operadora que me atendió en el departamento de fraude, me exigió que le diera el número de pasaporte con el que abrí la cuenta hace 13 años, como tenía dos (el pasaporte vigente y el de la visa), y no recorda con cuál abrí la cuenta me tumbó la llamada y me dijo que debía ir una agencia del BOFA, a verificar si hice o no la transferencia de 225 dólares. No me dieron otra alternativa a pesar del Covid y la suspensión de vuelos. Al tercer intento me atendió un operador que realizó las preguntas de seguridad básicas y procedió a desbloquear el acceso a mi cuenta».

«Fue una muy desagradable experiencia que me dejó con más miedo que antes, soy de las personas que jamás ha usado sus tarjetas de débito o de crédito del Bofa en Venezuela, precisamente por cuidar la cuenta de la cual dependo para mantener a mi familia» concluyó Hernández, quien es asesora comunicacional.

Sandra Prieto también nos dio su testimonio. Al inicio de la cuarentena, en la cuenta que comparte con su hermana desde hace más de una década, le transfirieron 8000 dólares en vez de 80 que había comprado a un cambista.

La persona que hizo la transferencia le pidió que regresara el diferencial lo más pronto posible y Sandra procedió a llamar al banco para informar del suceso y por temor avisar que transferiría una cantidad que no está acostumbrada a manejar y que podría generar alerta.

Luego de esperar hasta una hora en cada intento telefónico, decidió pasar por Zelle el límite máximo del día (2000$) a fin de ir reduciendo el saldo pendiente. Para su sorpresa al día siguiente el dinero no estaba porque la persona no reconoció la transferencia y se quedó con los 2000 que Sandra le había enviado. Al informar al Bank Of America lo sucedido, le dijeron que no podían hacer nada y que tenía que poner una denuncia en una agencia de policía local. «Apenas uno dice que llama desde Venezuela se nota la mala disposición y percibes que estamos todos bajo lupa por las restricciones existentes o niveles extra de control hacia las cuentas de venezolanos», se lamentó Sandra al culminar su relato.

Seguramente ustedes conocen otras historias de sobrecumplimiento o injusticias contra gente honesta que puede demostrarlo, como prefieren llamar algunos a estos desagradables incidentes con la banca estadounidense. Mientras tanto venezolanos de cuestionada reputación manejan a su antojo fortunas realizadas especialmente a costa del diferencial cambiario durante años. Evaden la leyes y controles dentro del sistema financiero americano.

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