Venezuela: educar a distancia con la peor conexión a Internet de la región

Cabe destacar que sólo el 40,5% de los hogares en Venezuela tiene conexión a Internet

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Cinco niños a cargo de Solsireth Quiñones desaparecieron de su lista de alumnos de tercer grado. Cuando el Gobierno de Nicolás Maduro decretó la cuarentena por la pandemia de la covid-19, el pasado mes de marzo, y ordenó terminar el año escolar de forma online, la brecha de la desigualdad se volvió una zanja por la que el sistema escolar empezó a perder más niños. “Abrí un grupo de Whatsapp con los representantes de mis alumnos, pero hay cinco que perdí en el camino”, dice preocupada la maestra, de 38 años, que da clases en una escuela pública ubicada en Catia, un barrio popular en el oeste de Caracas, reseñó el diario El País en su portal web.

Con el abrupto cierre, sus libros y materiales de enseñanza se quedaron atrapados en el salón. Hasta hora, Quiñones solo ha intercambiado mensajes de texto y fotos con sus estudiantes de ocho y nueve años de edad. Dice que no es buena con la tecnología y su hija adolescente la ayuda. Ha intentado videollamadas, pero se entrecorta. Por Whatsapp logró enviarles un video que ella misma se grabó para enseñarles a dividir de aquí a julio, cuando finalice el año escolar.

Para el mundo entero ha sido un desafío desarrollar la educación a distancia con niños. En Venezuela, el reto es aún mayor con los graves problemas de conectividad que vive el país, que tiene la red más lenta de la región, con una velocidad promedio de 7,64 mbps, es decir, tres y cuatro veces más lenta que la de México o Uruguay, según el reporte de 2019 de la herramienta Speedtest.

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Katiuska Martínez da clases en un preescolar en el centro de Caracas. El salón con niños de cinco y seis años lo compartía con una colega que también se esfumó con la cuarentena. “La otra maestra no puede moverse, vive lejos y las llamadas no caen. Como ella también hay muchos representantes que no tienen acceso a la tecnología, que no tienen un teléfono con Whatsapp o una computadora e incluso un televisor para ver las clases del Gobierno, que ahora también están pasando por radio. Me toca a mí sola con los muchachos”, cuenta la maestra, que resiente la carga extra. Le preocupa que sus alumnos deben aprender a leer y escribir, y pese a las llamadas que les hace todos los días, que ahora le consumen casi todo su salario -un sueldo mínimo que equivale a 5 dólares mensuales- en recargas de megas, no puede supervisar bien ese aprendizaje.

La precaria red de telecomunicaciones del país se ha reducido aún más en el último año y medio. El Gobierno ha mantenido un fuerte control sobre las tarifas de estos servicios que ha obligado a las operadoras a reducir su ancho de banda a lo que puedan costear con el dinero que les ingresa. El tráfico de datos corporativos pudo haberse reducido por la cuarentena, pero se ha trasladado a casa con la educación online y el teletrabajo que puede cumplir un sector muy reducido de la población.

“El volumen de datos se ha incrementado en algunos casos en un 60%, pero las operadoras no tienen como dar más ancho de banda y se congestiona. La cobertura de la señal solo llega a ciudades, no alcanza para todos”, explica William Peña, consultor en telecomunicaciones. Toda la demanda de Internet que ha traído el confinamiento termina atascada en el embudo del control de las tarifas y la desinversión de un país empobrecido que en seis años ha contraído su economía a un tercio.

En el último lustro Venezuela también ha perdido 13 millones de líneas móviles y ha reducido el uso de teléfonos inteligentes, que son 55% del total. Para comprar uno básico se requieren 10 salarios mínimos. “Tenemos una red destruida y no todos van a tener la posibilidad de salir adelante. El principal operador de Internet es el del Estado (Cantv) pero solo 30% disfruta del servicio, el resto está apagado por averías. Hay comunidades que tienen más de un año sin conexión y están en Caracas, no en zonas rurales apartadas”, añade Peña.

Sólo 40,5% de los hogares en Venezuela tiene conexión a Internet, de acuerdo con el Observatorio Venezolano de Servicios Públicos. A esto se suman las fallas eléctricas que se reportan a diario en 90% del país y que en un 4% implican apagones de varios días, de acuerdo con el monitoreo diario que hace la Asamblea Nacional.

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