Venezuela entra en recta final para elecciones con la economía de protagonista

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Foto de AFP
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Venezuela va el próximo domingo a unas elecciones presidenciales que la mayoría de la dirigencia opositora denuncia como fraudulentas, al igual que la comunidad internacional democrática. Pero además, el proceso se da en medio de una crisis económica sin precedentes en la historia nacional, al menos desde el fin de las guerras civiles. Los principales candidatos no han sido impermeables a esta realidad y han hecho del tema económico un eje central de sus respectivas campañas.

El presidente Nicolás Maduro alude a la tétrica situación en todos o casi todos sus actos de campaña, con una notable tendencia desvincularse de cualquier responsabilidad a pesar del lustro que ya lleva en Miraflores. El mandatario suele enfatizar la hiperinflación en sus alocuciones, pero sin usar jamás el término. Prefiere recurrir a la llamada neolengua oficialista y referirse a la «especulación», parte de una «guerra económica» para poner todos los productos y servicios fuera del alcance de las masas.

¿La solución propuesta? Reforzar los controles de precios luego del 20 mayo. Es decir, apretarle las tuercas a una política que desde 2003 no ha sido capaz de frenar la inflación crónica venezolana. Al contrario, el país alcanzó niveles de aumento de precios nunca antes vistos. A ello se agrega que las regulaciones siempre han producido mayor escasez al impedir a productores y distribuidores cubrir su estructura de costos. Pero nada de eso parece cambiar la opinión de Maduro sobre los controles. El Presidente se compromete a «poner presos a todos los especuladores y bachaqueros»… Eso sí, a cambio de 10 millones de votos.

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Otro punto clave a lo largo de estos últimos meses en losque el oficialismo se ha preparado para una reelección adelantada de Maduro ha sido el énfasis en los bonos como intento de compensar la caída drástica en el poder adquisitivo.  Estos subsidios los suele anunciar el jefe de Estado con bombos y platillos, a pesar de que uno tras otro solo han permitido comprar unos pocos artículos de primera necesidad.

Luego de que la autoproclamada «Asamblea Nacional Constitiuyente» convocara los comicios el pasado 23 de enero, fue creado, primero, el bono por el Día de la Juventud. Luego, el bono por el Día de la Mujer, el bono de Carnaval, el bono de Semana Santa, el «bono independencia» y el bono por el Día de las Madres. A eso se agregan los bonos que cada mes entrega el Gobierno a personas con discapacidad y a mujeres embarazadas.

Para acceder a cualquiera de ellos es necesitado contar con el Carnet de Patria, un documento que activistas del oficialismo comenzaron a pedir en algunos centros de votación durante los últimos dos procesos electorales dizque para monitorear la participación. De hecho, Maduro ha prometido reiteradas veces «premios» a quien presente el Carnet de la Patria en su centro este domingo.

Varios economistas han advertido que los bonos son dinero inorgánico, bolívares sin respaldo en bienes y servicios emitidos por el Banco Central de Venezuela. Ello significaría que aumentan la liquidez monetaria y, con ella, la inflación.

«¿In Falcón we trust?»

El exgobernador de Lara, Henri Falcón, es el principal competidor de Maduro y tampoco ha sido ajeno a temas económicos durante su campaña. Una de sus primeras decisiones notables en tal sentido fue reclutar al economista jefe de la firma Torino Capital, Francisco Rodríguez, como principal vocero para asuntos económicos de su propuesta presidencial.

Rodríguez ha tenido como misión brindar argumentos teóricos para la que sería la medida más importante de Falcón si llegara a Miraflores: dolarizar la economía. Esta propuesta ha sido criticada por buena parte de los economistas más renombrados del país, quienes sostienen que no podría por sí sola contener la hiperinflación y que en última instancia traería más problemas que soluciones. Pero ha conseguido al menos un defensor influyente, fronteras afuera, en el influyente economista estadounidense Steve Hanke.

No está muy claro como sería ejecutado la propuesta de Falcón y Rodríguez. Lo que sí han adelantado es que se establecería un «salario integral» de 75 dólares durante el primer año de gobierno. En el segundo sería incrementado a 150, y en el tercero, a 300. A eso agregan una «tarjeta solidaria», un bono de 25 dólares para adultos y 10 para niños.

Falcón también se ha comprometido a impulsar una ley de hacienda pública estadal «para que exista presupuesto y planificación en el desarrollo de cada región del país». Su política exterior dejaría de lado los tratados que «han perjudicado a Venezuela», como «concesiones económicas ineficientes».

 

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