Ni el Petro quiere Bolívares

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La primera emisión de 100 millones de Petros luce como una estrategia para levantar fondos en moneda dura.

En estos últimos días mucho se ha hablado del Petro, de elementos que cuestionan su efectividad y de cualidades que para el gobierno implican ventajas como lo es el pasar “por debajo de la mesa” de las regulaciones del sistema financiero internacional.

Sin embargo, hay un elemento que me parece fundamental traerlo a la discusión, que procedo a comentarles: No se puede comprar Petros con bolívares.  Solamente se pueden adquirir Petros con dólares, euros y criptomonedas de trayectoria. Es decir que si usted quisiera utilizar  este mecanismo para cambiar bolívares en dólares u otra moneda dura a fin de realizar transacciones virtuales no puede hacerlo. Esto constituye  otro golpe contra el signo monetario nacional y pone en duda la intención del gobierno de hacer para recuperar la confianza en el Bolívar.

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La economista Karelys Abarca de Cedice informó a Venepress que “hasta bitcoins se pueden comprar con bolívares, pero que el Petro no”, lo cual introduce un elemento contradictorio adicional sobre el discurso oficial.

Otro enfoque a discutir es la imposición del Petro a algunos sectores del país, como el caso de las aerolíneas para la compra de combustible, la venta de gasolina en la frontera, los servicios consulares y otros usos que se irán añadiendo al primer criptoactivo emitido por un gobierno en el mundo. Especialistas señalan que en este elemento se evidencia que el Ejecutivo solo busca recolectar monedas fuertes para su beneficio.

De lo anterior se desprende la pegunta sobre la posibilidad real de canje que tiene el Petro. En este sentido Abarca señala que existe el riesgo de quedarse con este activo en las manos, ya que las reservas de petróleo sobre las que se fundamenta esta primera emisión se encuentran en la Faja Petrolífera del Orinoco y no han sido explotadas.

El atractivo del bitcoin por ejemplo es que es una moneda libre y existe el riesgo de ganar mucho o perderlo todo, sin embargo el Petro no es libre pues está atado a las directrices del Estado venezolano.

Por otra parte, trabajadores públicos temen que la inversión en Petros de las cajas de ahorro signifique el uso de los fondos (que quedan) para financiar deuda pública. En este aspecto es importante recordar que se han realizado ensayos en Venezuela que han demostrado que para los trabajadores no es práctico canjear este tipo de instrumentos, como sucedió cuando a los profesores de la UCV se les capitalizó parte de sus pasivos laborales en papeles de deuda pública.

Este último punto nos conduce a la esencia del Petro, pues analistas coinciden al insistir que no es una criptomoneda, sino una forma que encontró el gobierno sancionado de Venezuela de emitir nueva deuda virtual sin pasar por la aprobación de la Asamblea Nacional ni por las reglas del sistema financiero internacional.

 

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