El Aissami aumenta poco a poco su influencia sobre el manejo de la economía nacional

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El vicepresidente de la República, Tareck El Aissami, es ampliamente considerado como uno de los individuos más poderosos en la cúpula oficialista. El Gobierno le ha confiado amplia participación en un ámbito clave como la seguridad ciudadana (incluyendo la captura de opositores tildados de «terroristas»). Pero, además, el dirigente del PSUV ha ido poco a poco aumentando su influencia en el manejo de la economía por el Estado, bien sea por adjudicación directa de deberes a su despacho o por los vínculos de titulares de cargos importantes con su figura

Ayer hubo dos pasos nada despreciables en esa dirección. El primero fue el nombramiento de Ysmel Serrano como vicepresidente de Pdvsa. Serrano fue compañero de El Aissami en la Universidad de Los Andes (ULA), donde ambos militaron en grupos estudiantiles de izquierda, de acuerdo con un perfil publicado por Poderopedia. «Como profesionales fueron invitados por el presidente Hugo Chávez a participar en su lucha. Se iniciaron en la antigua Oficina Nacional de Identificación y Extranjería (Onidex) -hoy Saime-, posteriormente llegaron al Viceministerio de Interior y Justicia, donde Serrano estuvo dos años al frente de la Dirección Nacional de Prisiones, y fue uno de los que impulsó la Cárcel Modelo de Coro junto a Tareck El Aissami», se lee en dicho portal.

Serrano luego pasó a Pdvsa, donde se desempeñó como vicepresidente de Comercio y Suministros. También estuvo al frente de la dependencia encargada de surtir de combustible el mercado nacional, área afectada hoy por serios problemas de escasez.

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El otro anuncio de ayer que pone la lupa sobre El Aissami fue la colocación de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG) y 20 empresas básicas vinculadas a las cadenas de producción del hierro, acero y aluminio bajo «tutelaje» de la Vicepresidencia. La lista incluye Alcasa, Alucasa, Alunasa, Bauxilum, Briquetera del Caroní (Briqcar), Briquetera del Orinoco, Briquetera de Venezuela (Briqven), Cabelum, Carbonorca, Comsigua, Conacal, CVG Internacional, Ferrominera del Orinoco, Ferrocasa, CVG Refractarios, Rialca, Sidor y Venalum. Básicamente, de esta forma, las industrias básicas de Guayana, las más importantes después de la petrolera, pasan a la esfera de influencia de El Aissami.

En el BCV

Para muchos fue una sorpresa en mayo de este año la designación de Pedro Maldonado como miembro del directorio del Banco Central de Venezuela y presidente del Comité de Subastas a cargo del sistema de Divisas Complementarias (Dicom). En toda su carrera como funcionario público, Maldonado no había ocupado cargos vinculados con la economía antes. Eso sí: fue otro compañero de El Aissami en la Escuela de Derecho de la Universidad de Los Andes.

Justo después de graduarse de la casa de estudios merideña ingresó al Ministerio de Relaciones Interiores, Justicia y Paz como director general de Derechos Humanos, posición que desempeñó hasta 2009. En ese lapso, El Aissami fue viceministro de Seguridad Ciudadana y, luego, ministro. Ahora está al frente del ente que decide que empresas y personas naturales tienen acceso a las divisas de forma legal (aunque este mecanismo está paralizado desde agosto).

Ramón Lobo, actual presidente del BCV y exvicepresidente para el Área Económica, también ha sido identificado como cercano a El Aissami por algunas fuentes. El supuesto lazo, de nuevo, tendría orígenes académicos. Lobo es economista egresado de la ULA. Ahí, en los años 90, militó en la juventud comunista universitaria.

El sancionado

Por si todo esto fuera poco, El Aissami es también el principal representante del Estado en el Consejo Nacional de Economía Productiva. Su misión desde esta posición es buscar, junto con un pequeño grupo de empresarios del sector privado, la reactivación del alicaído aparato productivo venezolano.

Además, el presidente Nicolás Maduro le confió la dirección de la comisión especial encargada de renegociar el pago de la deuda externa con tenedores de bonos. Ello a pesar de que El Aissami está sancionado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, lo que prohíbe a cualquier ciudadano o empresa norteamericana hacer cualquier tipo de negocio con él. Los efectos de esta situación quedaron manifiestos en la primera reunión del Gobierno con representantes de los tenedores, en la cual la participación de El Aissami fue presuntamente una de las razones para la falta de resultados.

El Aissami ha sido igualmente sancionado por el gobierno de Canadá, con consecuencias similares. Ya que el vicepresidente ahora será un elemento clave en la economía guayanesa, queda por ver si esto podría afectar las alianzas que el Estado busca tender con empresas mineras extranjeras. Algunas de ellas, como Gold Reserve, son canadienses.

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