¿Cómo pueden protegerse los inversionistas ante un posible default?

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En Venezuela no hay gota que colme el vaso. El vaso lleva derramándose mucho tiempo. De ahí que los tenedores de deuda se acojan a los Credit Default Swaps, también conocidos como CDS o Swaps de incumplimiento crediticio.

“Son contratos derivados para cubrir el riesgo de un crédito”, explica al diario ALnavío Felipe López-Gálvez, analista de Bolsa de Self Bank, quien precisa que los compradores de CDS pagan una prima para protegerse del riesgo de una posible suspensión de pagos o default.

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Este es un escenario que no se puede ignorar a la vista de la situación del régimen de Nicolás Maduro. “El rating de Venezuela es extremadamente bajo, de CCC- para Standard & Poor’s (S&P). Esto significa que las agencias de calificación y el mercado consideran altamente probable que Venezuela no pueda hacer frente a sus obligaciones y deje de pagar a sus acreedores”, asegura López-Gálvez.

Al mismo tiempo, el bono de Venezuela, con vencimiento en octubre de 2026, tiene un precio que oscila entre 40 y 54, según un ratio de la agencia Bloomberg. “Esto significa que el valor ha caído un 60% desde que se emitió. Normalmente cuando se emite deuda se coloca a un precio de 100, lo que en el argot se denomina ‘a la par’. Por eso puede apreciar un descenso durante el verano. Desde aproximadamente 57 en junio hasta 40 hoy en día”, reseña el analista.

Características de los CDS. El comprador del CDS de una determinada emisión de deuda paga una prima periódicamente que le protege ante el riesgo de que ese bono haga default. Por el contrario, el vendedor del CDS se compromete a pagarle al comprador el nominal de la cobertura en caso de que se produzca el evento de impago que especifica el contrato.

Historia. Los nacieron en la década de los 90, principalmente con el famoso caso del siniestro del petrolero Exxon Valdez, en 1989. A partir de entonces se piensa en cómo poder asegurarse ante siniestros de esta magnitud. Sin embargo, su uso en el mercado fue modesto hasta la época posterior a la burbuja tecnológica del 2000, periodo en el que alcanzó su máximo esplendor antes de la crisis de las hipotecas subprime de 2007. Surgió, al igual que otros derivados, fruto de una sofisticación de los mercados financieros.

Con información de ALnavío

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