OPINIÓN Derecho de propiedad abolido de facto

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Generalmente al hablar de propiedad y propietarios nos vienen a la mente los grandes empresarios. Efectivamente su existencia es parte del concepto, pero es solo una pequeña dimensión. Propietarios somos todos, inicialmente de nuestras vidas, de nuestra libertad, de nuestros derechos. Somos propietarios por ejemplo del derecho que tenemos de contar con servicios públicos básicos como luz eléctrica, agua, recolección de basura, etc. También somos propietarios de nuestras casas, apartamentos y vehículos.

Pero “ser propietario” no siempre implica “ejercer nuestra propiedad” o tener el derecho a ejercerla. En regímenes como el venezolano, la posibilidad que tenemos de realizarnos como propietarios está seriamente cuestionada. Es cierto que ninguna ley hasta el momento ha abolido el derecho de propiedad  oficialmente, pero sin duda ha sido “abolido de facto”. Esta premisa la tomé de una exposición de la socióloga Ana María Carrasquero, quien trabaja para el Observatorio de Derechos de Propiedad de Cedice. Ella relata que a su oficina llegan diariamente personas con testimonios sobre la violación de su derecho por parte de un inquilino en la casita que lograron comprar en tiempos mejores, de  ciudadanos afectados por invasores de galpones, de locales que tuvieron que cerrar por la crisis económica. Los ejemplos son muchos  a todos los niveles sociales.

Especialmente me llaman la atención dos casos en los cuales considero que debo detenerme un poco. El primero es la situación de desabastecimiento de la cual hemos hablado en tantas oportunidades. ¿Cuál es la raíz? La raíz  está en los años de medidas tras medida, leyes tras leyes, amenazas tras amenazas contra el aparato productivo nacional. La debacle no es producto de una conspiración externa ni en unas medidas que no llevan un año; es producto de una conspiración interna contra los mismos venezolanos. El valor de nuestro trabajo también ha sido confiscado  y actualmente su remuneración no alcanza en muchos casos para adquirir ni un producto de la canasta básica. Debemos entender el origen y ayudar en la difusión entre quienes no lo saben o simplemente no tienen tiempo para ocuparse más allá de sobrevivir.

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El otro caso es la emigración. ¿Por qué se va la gente del país? Al hacer esta pregunta las respuestas pueden ser miles, pero la fundamental que las engloba es que la gente se va porque necesita ejercer el derecho a la propiedad de su vida, como explica la profesora Tiziana Polezel. En nuestra Venezuela ese derecho es parcial, pues el gobierno hasta decide en qué debemos invertir nuestro tiempo y esto no es una exageración. Las colas que hay que hacer para comprar algún producto a un mejor precio, para buscar efectivo, para conseguir transporte no son casualidades, son la causa de un ejercicio del poder errado y reiterado.

 

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