En un entorno económico donde la planificación suele medirse en semanas o meses, Empresas Polar ha decidido romper la inercia del corto plazo.
La corporación, dirigida por Lorenzo Mendoza, anunció un programa a 15 años, con el que pretende fomentar el nacimiento y crecimiento de 1.000 nuevas unidades productivas, en toda Venezuela.
Aunque luce como un simple ejercicio de responsabilidad social; la iniciativa es una estrategia de ingeniería de mercado. El plan busca atacar la fragilidad del ecosistema conformado por las pequeñas y medianas empresas (pymes).
Al fortalecer a nuevos actores, Empresas Polar no sólo asegura una red de proveedores y distribuidores más robusta para sus propias operaciones, sino que inyecta dinamismo a una economía urgida de diversificación.
Formación y valor compartido
El vehículo principal para el ambicioso proyecto de Polar serán las Academias de Emprendimiento. A través de estos centros, la organización sistematizará y compartirá el conocimiento acumulado en más de ocho décadas de historia.
El enfoque es pragmático: dotar a los ciudadanos de herramientas técnicas, financieras y gerenciales, que permitan que una idea de negocio se transforme en una empresa sostenible, escalable y, eventualmente, bancarizable.
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Desde la perspectiva del «valor compartido», Polar entiende que su éxito está intrínsecamente ligado al bienestar de su entorno.
Si el ecosistema de negocios crece, aumenta el poder adquisitivo, se estabiliza el empleo y se genera una competencia sana que eleva los estándares de calidad de los productos venezolanos.
Defensa de la iniciativa privada
Durante la exposición de este plan, el mensaje ha sido contundente: el desarrollo real de Venezuela pasa por la defensa de la propiedad privada y el respeto al trabajo formal.
Lorenzo Mendoza enfatizó que este proyecto de 1.000 empresas es una respuesta tangible a la necesidad de crear riqueza desde la base social. No se trata sólo de producir alimentos o bebidas, sino de «producir empresas».
El horizonte de 15 años permite una maduración que los ciclos políticos raramente ofrecen.
El plan contempla fases de incubación, aceleración y consolidación, asegurando que estos nuevos negocios puedan resistir las volatilidades del mercado interno.
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