El director de inversiones del Portfolio Solutions Group de Morgan Stanley Investment Management, Jim Caron, afirmó que la recuperación de los niveles globales de almacenamiento y producción de crudo será un proceso prolongado que requerirá entre 10 y 12 meses, un escenario donde la oferta energética de Venezuela servirá como un factor de equilibrio progresivo para regularizar los flujos de suministro internacional.
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Durante un encuentro con medios de comunicación en Nueva York, el especialista explicó que, aun ante las actuales distensiones geopolíticas en el Medio Oriente y las expectativas de normalización del tránsito de buques por el estrecho de Ormuz, la recomposición del mercado no será inmediata. Caron argumentó que la oferta mundial es teóricamente suficiente si se consolida la producción de Irán y se incorpora el aporte venezolano, pero matizó que la reactivación plena de la industria en la nación sudamericana constituye un proyecto a largo plazo que tomará varios años, condicionado por la baja adaptabilidad de su crudo pesado a los patrones de refinación en EE. UU. y la cautela inversora de las corporaciones estadounidenses, exceptuando a Chevron.
El precio del crudo WTI mantendrá una banda elevada
La evaluación de la firma de inversión descarta un desplome abrupto en las cotizaciones de los hidrocarburos en el corto plazo. El analista anticipó que el barril de petróleo West Texas Intermediate (WTI), referente para el mercado americano, sostendrá una tendencia de precios altos y difícilmente retrocederá hacia la barrera de los 60 dólares de forma inmediata.
Las estimaciones técnicas de Morgan Stanley perfilan la siguiente trayectoria para el indicador energético:
- Proyección de cierre de año: El banco de inversión proyecta que la cotización del WTI alcanzará una estabilización sostenible en torno a los 80 dólares por barril hacia finales del ejercicio económico de 2026.
- Dinámica coyuntural: El mercado asimila una corrección del 5,8 % registrada en la sesión previa, que llevó al indicador a un mínimo trimestral de 76,05 dólares ante la expectativa de la firma de un acuerdo de paz entre EE. UU. e Irán en Suiza este viernes. No obstante, el crudo de Texas revirtió esa tendencia en la apertura de este jueves, reportando un avance del 0,74 % para ubicarse en 76,61 dólares por barril.
Contexto histórico del choque de oferta
La volatilidad experimentada por los marcadores energéticos responde al desarrollo del conflicto armado en el Golfo Pérsico, un evento que distorsionó las previsiones de los analistas durante el primer semestre del año. Antes del estallido de las hostilidades con el gobierno de Teherán, el crudo de referencia estadounidense cotizaba en una franja cercana a los 70 dólares por barril.
La escalada de las tensiones bélicas y la amenaza latente de un bloqueo logístico en los canales marítimos de Ormuz provocaron una prima de riesgo que disparó las cotizaciones internacionales, impulsando al WTI a superar el techo de los 110 dólares por barril durante el pasado mes de abril. Para Caron, la disipación de este conflicto permitirá desmontar de forma paulatina los sobreprecios de contingencia, aunque los daños estructurales sufridos por la cadena de suministro internacional impedirán un retorno rápido a los niveles de precios previos a la crisis.
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