Representantes del sector cañicultor alertaron esta semana sobre el impacto que están teniendo los prolongados cortes eléctricos en toda la cadena de procesamiento de la caña y los costos adicionales que le acarrea la situación.
José Ricardo Álvarez, presidente de la Federación de Asociaciones de Cañicultores de Venezuela (Fesoca), calificó la realidad actual como un «panorama dantesco» y señaló que la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) carece de una respuesta institucional efectiva ante la crisis.
“Cuando los productores requieren activar un pozo de riego para salvar sus cultivos, se topan con cobros excesivos por concepto de tarifas y servicios que resultan inviables. Esto representa un verdadero golpe al estómago para el sector”, afirmó Álvarez, añadiendo que es evidente que la estatal ha perdido su capacidad operativa.
El vocero agregó que los estragos económicos y operativos que causa cada apagón de hasta 5 horas son descomunales, interrumpiendo procesos químicos y biológicos que no se recuperan con la simple reactivación eléctrica.
Por su parte, el ingeniero Ricardo Álvarez Zubillaga, presidente de la Sociedad de Cañicultores de Torres (Socatorres), inició el encuentro que la imprevisibilidad y la frecuencia de los cortes de energía comprometen severamente el ciclo de riego y el procesamiento de la caña, poniendo en riesgo la seguridad alimentaria del país y el sustento de miles de familias que dependen de este rubro.
El gerente del departamento de Agronomía del Central La Pastora, Armando Suárez, ofreció un balance técnico sobre las estadísticas de producción. Explicó que los principales centrales azucareros del país —Portuguesa, El Palmar y La Pastora— mantenían proyecciones de molienda optimistas para el presente ciclo, orientadas a abastecer de manera eficiente el mercado interno; sin embargo, estas metas están en peligro.
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Detalló que hasta el pasado domingo el Central La Pastora registraba una molienda de 398.617 toneladas, una cifra que, si bien demuestra el esfuerzo de los productores, se puede ver afectada por una desaceleración preocupante. Asimismo, hizo referencia a la situación crítica de los acuíferos, señalando que la imposibilidad de mantener un bombeo constante impide la óptima extracción de agua para el riego, afectando directamente el rendimiento por hectárea y mermando los números que el sector se había propuesto alcanzar para esta zafra.
Recalcó el compromiso del gremio al indicar que no han dejado de pagar el servicio eléctrico, cumpliendo puntualmente con sus obligaciones fiscales y tarifarias a pesar de recibir un suministro deficiente y destructivo para los equipos industriales. “¿Cuánto más durará este tiempo de incertidumbre por el que estamos pasando? Nadie nos da respuestas”, cuestionó.
Finalmente, Pablo González, miembro de la directiva de Socatorres, abordó las opciones de mitigación tecnológica y señaló que evaluar una transición hacia la energía solar significa una inversión de altísima envergadura que el sector no puede asumir, además de requerir marcos regulatorios que hoy no existen en el país.
Los voceros concluyeron recordando que, aunque han sostenido reiteradas mesas de trabajo y reuniones con representantes de Corpoelec en busca de planes de contingencia o bloques de racionamiento programados que permitan planificar las labores, el problema persiste sin mejoras sustanciales, refiere una nota de prensa.
El sector cañicultor nacional reitera su llamado urgente al Ejecutivo Nacional y a las autoridades competentes para establecer soluciones reales y conjuntas, advirtiendo que, de continuar la desatención energética, el desabastecimiento de azúcar y el colapso del circuito agroindustrial serán inevitables a muy corto plazo.
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