En un contexto de asfixia económica para el sector público venezolano, el diputado opositor, Henrique Capriles Radonski, ha vuelto a poner el debate salarial en el centro de la agenda política.
Para Capriles, el aumento en el ingreso mensual es una necesidad imperiosa. Según el dirigente, es urgente que los trabajadores puedan percibir una retribución que les devuelva el poder adquisitivo.
Por ese motivo, Henrique Capriles propuso elevar el salario a un mínimo de 150 dólares al mes. La idea, explicó, es que la capacidad de compra de los trabajadores deje de depender de bonificaciones discrecionales.
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El Ejecutivo de Delcy Rodríguez ha asomado la idea de que un aumento de ese tipo resulta inviable por su eventual impacto en la carga prestacional que debería enfrentar el Estado.
Sin embargo, a juicio de Capriles, la idea es más que factible, gracias a las licencias generales y específicas que han permitido reactivar el aparato productivo, sobre todo el vinculado al sector energético.
Esas actividades han empezado a garantizar un flujo de caja que, de acuerdo con el ex gobernador, hacen posible pensar en un incremento como el que plantea.
Una deuda pendiente
Desde marzo de 2022, el salario mínimo en Venezuela se mantiene anclado en 130 bolívares, una cifra que, tras la devaluación constante, apenas roza los 0.27 centavos de dólar.
Para Capriles, esta situación no es consecuencia de una «imposibilidad financiera», sino de una decisión política.
Según sus estimaciones, los ingresos actuales por exportaciones petroleras, sumados a una recaudación tributaria, son suficientes para financiar un ajuste como el que él ha propuesto.
Hacia una indexación real
La idea lanzada por Henrique Capriles no sólo busca un aumento nominal, sino que abre la puerta a una discusión sobre la indexación y la recuperación del valor del trabajo.
En un país con una economía multimoneda de facto, el estancamiento del salario en bolívares ha pulverizado los ahorros y las expectativas de jubilación de toda una generación.
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Para comprender la magnitud de la crisis de consumo en el país, es útil revisar los informes del Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF), que documentan, mes a mes, la brecha entre ingresos y costo de vida.
Asimismo, las proyecciones de consultoras como Ecoanalítica refuerzan la tesis de que, sin un ajuste real del gasto público hacia el salario, el consumo interno seguirá estancado, lastrando cualquier intento de recuperación económica sostenible.
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