Licencias 56 y 57: ¿Qué significa realmente la flexibilización de la OFAC para el bolsillo del ciudadano común?

La reciente emisión de las Licencias Generales 56 y 57 por parte de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) marca un punto de inflexión para la dinámica económica de Venezuela. Más allá de las implicaciones macroeconómicas, de la reanudación de contratos petroleros estratégicos o de la reducción de los descuentos en la venta de nuestro crudo, la pregunta que inunda las mesas venezolanas es: ¿Cómo impactará esto a mi dinero en el día a día?

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Para desenredar el lenguaje técnico y aterrizar las medidas a la cotidianidad del ciudadano, en Descifrado hemos contrastado las posturas de tres de los economistas más agudos del país: Asdrúbal Oliveros, José Guerra y Hermes Pérez.

El regreso al sistema SWIFT y las transferencias internacionales

Una de las mayores trabas de los últimos años para los venezolanos ha sido el aislamiento transaccional. Enviar o recibir dinero ha implicado un laberinto de aplicaciones de terceros, criptomonedas y altas comisiones.

El economista y profesor universitario Hermes Pérez ha sido tajante al respecto. La Licencia 57, que beneficia directamente al Banco Central de Venezuela (BCV), al Banco de Venezuela, Banco del Tesoro y al Banco Digital de los Trabajadores, abre la puerta para retomar las operaciones internacionales a través del sistema SWIFT.

  • La realidad de las transferencias: Pérez detalla que esta medida permite volver a abrir cuentas en bancos corresponsales e instituciones de inversión en el exterior, reconectando con la Reserva Federal (FED). Esto se traduce en que, a mediano plazo, será posible transferir fondos de forma directa desde y hacia Venezuela. Para el ciudadano común y la diáspora, esto significa la eliminación de intermediarios y, por ende, una reducción drástica en los costos operativos de las remesas y las operaciones cambiarias.

Las tarjetas venezolanas en el exterior: ¿Una realidad inminente?

El texto de la Licencia 57 menciona explícitamente autorizaciones para el «uso de tarjetas de pago». Esto despierta la duda natural: ¿podré viajar o pagar en plataformas internacionales «pasando la tarjeta» de mi banco local?

Asdrúbal Oliveros, director de Ecoanalítica, nos invita a moderar las expectativas respecto a los tiempos de ejecución, aunque mantiene una postura optimista. Oliveros señala que la flexibilización es un gran paso que ya está aumentando el flujo de ingresos de la nación, pero la operatividad diaria requiere de un proceso que califica a mediano plazo.

  • Reconexión progresiva: Aunque la vía legal y sancionatoria está despejada, la adecuación no es de un día para otro. Las franquicias como Visa y Mastercard, así como las pasarelas de pago internacionales, deben reactivar sus procesos de «compliance» (cumplimiento normativo) para la banca venezolana. Así que no, el plástico no pasará automáticamente mañana en el exterior, pero el camino tecnológico y legal ya inició para que las cuentas nacionales vuelvan a tener un verdadero respaldo global.

La visión de la banca y la expansión del crédito

Por su parte, el economista José Guerra nos recuerda que las licencias resuelven una traba operativa, pero no el problema de fondo del flujo de capitales privados. Guerra ha destacado que ya se ven movimientos donde bancos privados (como Bancamiga, Provincial, Banesco, Mercantil y BNC) están autorizados para recibir recursos de las ventas petroleras del BCV, destinados a sectores como infraestructura o salud.

Sin embargo, para el ciudadano que anhela un crédito bancario para un vehículo o un emprendimiento, Guerra advierte que las licencias son medidas necesarias pero que chocan con una realidad: «la principal restricción que tiene el país es que no tiene financiamiento externo de organismos multilaterales ni acceso al crédito bancario internacional estructural».

  • Crédito interno en aumento: A pesar de esto, como señala Oliveros, se espera una expansión nominal del crédito comercial interno por encima del 100% este año, impulsada por las nuevas dinámicas de la Licencia 56 que reactiva el aparato comercial con empresas extranjeras. Esto eventualmente se filtrará hacia líneas de financiamiento más flexibles para el consumidor final, en la medida en que el encaje legal logre reducirse.

Conclusión para la ciudadanía

Las Licencias 56 y 57 actúan como un desfibrilador para el sistema bancario nacional. En términos prácticos para el usuario, los cambios no se sentirán al instante al ir al cajero automático, pero sientan las bases para tres pilares del día a día: abaratar el costo de recibir remesas, habilitar la recepción directa de pagos desde cuentas en Estados Unidos y Europa, y reactivar paulatinamente la usabilidad de nuestras tarjetas más allá de las fronteras nacionales.

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