Una caída drástica en el precio del crudo y del gas natural, luego de una eventual tregua en Oriente Medio, es un escenario deseable, pero ilusorio.
De hecho — y según la Administración de Información Energética de Estados Unidos — la “cola” que habrá que arrastrar tras una pausa (o el fin) del conflcto será bastante larga.
Esta semana, la agencia advirtió que, aunque las negociaciones logren despejar el Estrecho de Ormuz, el mercado energético enfrentará un fenómeno denominado «histéresis».
En palabras llanas, los expertos esperan que los precios que han subido en ascensor, a raíz de las acciones bélicas, terminen bajando, pero por las escaleras.
Vacío en tanques de reserva
La razón principal de esta advertencia radica en el estado de los inventarios globales.
Durante las semanas de tensión y bloqueo parcial, las refinerías de todo el mundo han tenido que recurrir a sus reservas estratégicas.
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Según la Administración, volver a llenar estos «tanques» a niveles de seguridad pre pandemia y pre conflicto tomará meses.
La ausencia de inventario a tope, al menos en el corto plazo, mantendrá la presión sobre el precio del barril.
Rutas más largas y costosas
La interrupción del tránsito marino a través del Estrecho de Ormuz ha obligado a las flotas a buscar rutas alternativas.
Se trata de trayectos usualmente más largos, que obligan a los buques — y a sus tripulaciones — a pasar más tiempo en altamar.
La extensión en el tiempo de los viajes, así como la demora a la hora de vaciar los tanqueros, encarece los seguros marítimos y, adicionalmente, dilata los tiempos de reposición.
Impacto en los bancos centrales
Para los bancos centrales, que ya luchan por contener la inflación, este reporte es una pesadilla.
Si el combustible se mantiene caro, incluso con el Estrecho abierto, los costos de producción y transporte de bienes básicos no cederán.
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En resumen, la crisis de Ormuz dejará una cicatriz profunda en la economía global.
La reapertura de las aguas será el primer paso, pero los mercados deberán aprender a vivir con una energía costosa, mientras el sistema recupera lentamente su equilibrio.
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