Tras más de una semana desde que se conoció sobre la presunta detención del empresario Wilmer Ruperti, éste rompió el silencio. A través de un video publicado en su cuenta de Instagram, el petrolero envió un mensaje a la opinión pública mientras las autoridades venezolanas mantienen un hermetismo total sobre su retención.
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En el material audiovisual, se observa a un Ruperti reflexivo, apelando a la simbología histórica del país para reafirmar su identidad: «Esta noche hermosa, full de estrellas… acompañado de Manuelita Sáenz, Simón Bolívar y mi amado Francisco de Miranda, ese soy yo», expresó el empresario.
La publicación fue complementada con un video de 2015 donde defiende una visión «humanista» del empresariado, abogando por líderes con sentimientos y dedicación.
El vacío legal de la captura de Ruperti
A pesar de su reaparición digital, la situación jurídica de Ruperti es incierta. Según los reportes de sus abogados, el magnate acudió voluntariamente a una reunión en la sede de la inteligencia venezolana en Caracas, donde quedó bajo custodia.
Ningún ente gubernamental ha explicado si la detención formó parte de las investigaciones por tramas de corrupción en Pdvsa o auditorías de contratos vigentes.
Wilmer Ruperti no es un actor cualquiera en la economía venezolana. Su ascenso comenzó durante el paro petrolero de 2002-2003, cuando facilitó el transporte de combustible para el gobierno de Hugo Chávez, rompiendo el cerco logístico de aquel entonces.
La reaparición de Ruperti en redes sociales sugiere un intento de proyectar normalidad, pero el silencio de las instituciones judiciales mantiene la duda sobre si este «regreso» marca el fin de su conflicto legal o apenas el inicio de una nueva fase de escrutinio sobre sus negocios con el Estado.

