Palmicultores advierten paralización nacional por deudas e inseguridad financiera

La soberanía alimentaria de Venezuela enfrenta un nuevo desafío, esta vez en las plantaciones de palma aceitera del occidente y el sur del Lago de Maracaibo.

Los palmicultores de la zona, responsables de la materia prima con la que se provee la industria de grasas, aceites, jabones y alimentos procesados, han levantado su voz.

Los productores de palma aceitera se consideran en una «situación de asfixia financiera», que podría derivar en un cese total de actividades a escala nacional.

El conflicto, explican, tiene dos aristas: la mora en los pagos y la erosión de la rentabilidad.

Según voceros del sector, la industria refinadora y procesadora mantiene deudas acumuladas.

Tal morosidad impide que los palmicultores puedan cumplir con el pago de nóminas, el mantenimiento de la maquinaria y la compra de fertilizantes.

El dilema de los precios y la competencia externa

El segundo factor de fricción es el esquema de precios. Los productores de palma aceitera han denunciado que los montos pagados por tonelada de fruto fresco no guardan relación con los costos de producción de 2026.

La realidad es que el productor local se ve atrapado entre el incremento en los costos de logística y combustible, y una industria nacional que presiona los precios a la baja para competir con los aceites importados.

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«No pedimos subsidios, pedimos condiciones de mercado justas», es el clamor que recorre las asociaciones de productores en Zulia, pero también en regiones como Monagas y Yaracuy.

La exigencia de nuevos acuerdos con el Gobierno nacional busca precisamente eso: un marco regulatorio que proteja la cosecha nacional frente a la importación de grasas vegetales refinadas.

Impacto en la cadena de suministro

La eventual paralización de los palmicultores no sería un evento aislado. Si el fruto se queda en la planta por falta de pago o incentivo, el efecto dominó llegará en semanas a los anaqueles.

La palma aceitera es la fuente de grasa más eficiente y utilizada en la industria de consumo masivo en Venezuela.

Su ausencia obligaría a un incremento masivo de las importaciones de productos terminados, encareciendo la canasta básica y presionando la demanda de divisas.

El gremio ha sido enfático: el tiempo se agota. La necesidad de una mesa técnica que incluya al Ministerio de Agricultura, la banca pública y privada, y la agroindustria es urgente.

El objetivo debe ser claro: saldar las deudas pendientes, indexar los precios a los costos reales de producción y reactivar las líneas de crédito para la renovación de palma, un cultivo que requiere inversión constante para no perder sus niveles de rendimiento.

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