El año 2025 está a punto de terminar y llega el momento de los balances, especialmente sobre el desempeño de los mercados financieros durante un período complejo y lleno de incertidumbre.
«Los aranceles del Día de la Liberación, las guerras en Oriente Medio y Europa del Este, las preocupaciones sobre el impacto a largo plazo de la inteligencia artificial (IA) en el empleo, el galopante endeudamiento público y los presupuestos tensionados, y el debate sobre burbujas bursátiles no parece especialmente favorable para los inversores. Sin embargo, muchos mirarán atrás a 2025 con satisfacción», afirma Russ Mould, director de inversiones de AJ Bell, en un reporte publicado por Bolsamanía.
Las siguientes son las 5 lecciones fundamentales financieras que dejan estos 12 meses de vértigo en los mercados financieros:
1. Las preocupaciones por los aranceles y el comercio se dispararon
Tal y como recuerda Mould, «el episodio de volatilidad de abril, tras los primeros anuncios de aranceles del Día de la Liberación por parte del presidente Donald Trump, no duró demasiado, y quienes compraron en la caída fueron recompensados».
Las bolsas globales «se aceleraron cuando Trump retrasó la imposición de aranceles hasta agosto, firmó acuerdos individuales con determinados países y luego volvió a suavizar su postura con una serie de acuerdos con exportadores de alimentos del Caribe y Latinoamérica».
«Con razón o sin ella, los inversores en renta variable parecen cómodos con la idea de que el impacto sobre el crecimiento, los flujos comerciales globales y los márgenes corporativos será, como mucho, modesto, aunque está por ver si las empresas empiezan a trasladar posibles aumentos latentes de precios el año que viene», apunta el experto de AJ Bell.
Tal y como destaca, aunque «sigue sin estar claro qué significarán los aranceles para el comercio, los beneficios empresariales y los precios en 2026», lo cierto es que «los mercados parecen convencidos de que lo peor ya pasó».
Por eso, «cualquier ralentización inesperada del crecimiento, presión sobre los márgenes o persistencia de la inflación podría ser una desagradable sorpresa».
2. Los mercados emergentes resurgieron con fuerza
Por otro lado, en 2025 los mercados bursátiles con mejor rendimiento han sido los de Corea del Sur, Grecia, Sudáfrica, Polonia y Chile.
Debido, en gran medida, a la influencia del mercado estadounidense -que ahora representa alrededor de dos tercios de la capitalización bursátil global-, los mercados desarrollados han superado ampliamente a los emergentes durante casi dos décadas, desde la Gran Crisis Financiera.
Sin embargo, Taiwán y Corea del Sur ofrecen exposición a la IA, a través de sus fabricantes especializados de chips, mientras que otros mercados emergentes ofrecen exposición a materias primas, especialmente Chile y el cobre, destaca Mould.
Además, la perspectiva de un giro político hacia la derecha en América Latina también está mejorando el sentimiento, y el prolongado periodo de bajo rendimiento ofrece valoraciones más atractivas que las disponibles en EEUU.
Todo eso, sumado a las expectativas de estímulos fiscales y monetarios continuados en China y Hong Kong para combatir los efectos de la crisis inmobiliaria, hizo que los mercados emergentes resurgieran con fuerza en 2025.
3. La renta fija volvió a estar de moda
Tal y como apunta el experto de AJ Bell, «tras un 2024 débil, la renta fija volvió a cobrar protagonismo en 2025, porque los inversores reaccionaron a los recortes de tasas y descontaron más relajación monetaria de cara a 2026».
El analista afirma que ese relajamiento monetario, junto con la percepción de que el pico inflacionario ya quedó atrás, «animó a los inversores a buscar rendimiento». «La ausencia de shocks de crecimiento global -salvo quizá una semana en abril- también incrementó el atractivo de los bonos corporativos con grado de inversión y de alto rendimiento».
En su opinión, si hay nuevos recortes de tipos, además de los 126 ya aplicados en 2025, eso podría ayudar en 2026. «Pero cualquier persistencia inesperada de la inflación sería un desafío para la deuda soberana, la deuda con grado de inversión y la deuda corporativa».
Además, apunta que «los ‘vigilantes de bonos’ siguen observando con preocupación los elevados niveles absolutos de deuda pública en occidente, lo que podría continuar presionando a la deuda soberana, aunque la sospecha persistente de que los bancos centrales podrían volver a políticas de tipos cero (ZIRP) y QE en caso de turbulencias podría contrarrestar dichas preocupaciones».
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