Repsol sube un 30% el dividendo en 2024 y abonará 4.600 M€ en efectivo hasta 2027

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Repsol ha presentado hoy su Actualización Estratégica 2024-2027, que fija las prioridades y los objetivos  para reforzar su crecimiento rentable, consolidar su apuesta multienergética, alcanzar sus objetivos de  descarbonización para 2025 y 2030 y las cero emisiones netas en 2050. 

Desde la presentación del Plan Estratégico 2021-2025, la compañía ha obtenido un destacado desem peño financiero y operativo, que le ha permitido lograr, con dos años de antelación, gran parte de los  objetivos comprometidos. Esta situación plantea un futuro a cuatro años vista repleto de oportunidades para Repsol. 

La Actualización Estratégica 2024-2027 parte de unas ventajas competitivas claras y de una posición  financiera sólida para dibujar una hoja de ruta de descarbonización rentable, apalancada en un mix  tecnológico equilibrado. Este plan establece un nuevo marco de asignación del capital que da prioridad a  la retribución a los accionistas, fija un nivel de inversión superior a la media de los últimos años y mantiene 

la fortaleza financiera; y se sustenta en una sólida generación de flujo de caja operativa, que ascenderá  a 29.000 millones de euros en el conjunto de los cuatro años. 

La nueva estrategia se apoya también en tres aspectos clave: el talento de los más de 25.000 empleados  de la compañía, la tecnología y la digitalización, en la que se invertirán más de 500 millones de euros en  los cuatro años. Los ambiciosos objetivos de descarbonización siguen manteniéndose a 2030,  confirmando el compromiso de Repsol de alcanzar las cero emisiones netas en 2050. 

Retribución al accionista: 4.600 millones de euros en dividendo en efectivo y recompras  adicionales de acciones  

Repsol destinará entre el 25% y el 35% del flujo de caja de las operaciones a retribuir a sus accionistas,  incluyendo dividendos y recompra de acciones.  

En consecuencia, la compañía podría llegar a distribuir hasta un máximo de 10.000 millones de euros  entre sus más de 520.000 accionistas, en gran parte pequeños ahorradores que viven en España:  distribuirá 4.600 millones de euros en dividendo en efectivo, cifra que podrá completar con hasta 5.400  millones en recompras de acciones, para alcanzar el rango del 25%-35% comprometido.  

Para 2024, Repsol ha anunciado un incremento de aproximadamente un 30% del dividendo en efectivo,  hasta 0,9 euros por acción, repartiendo 1.095 millones de euros. Para los siguientes tres años, el  compromiso es incrementar un 3% anual esta cantidad total, hasta 1.197 millones de euros en 2027.  Además, el Consejo de Administración aprobó ayer un programa de recompra de 35 millones de acciones,  con la intención de amortizar 40 millones de acciones antes de que finalice julio de 2024. 

Esta nueva propuesta de valor al accionista proporciona estabilidad y visibilidad al dividendo, al establecer un plan definido de crecimiento anual de la retribución en efectivo, completado con recompras de acciones en función del escenario macroeconómico. 

La compañía continuará manteniendo su sólida posición financiera, reflejada en su actual calificación  crediticia (BBB+/Baa1), sobre la que se asienta la remuneración al accionista y el programa de inversiones. En 2023 el apoyo a la gestión de la compañía y su solidez financiera quedó demostrado con la mejora de  su rating por parte de Fitch, hasta BBB+ con perspectiva estable. Con esta decisión, se alineaba con S&P  y Moody’s, que realizaron revisiones al alza de sus calificaciones a finales de 2022.  

Entre 16.000 y 19.000 millones de inversión neta para evolucionar los activos actuales  

Repsol contempla unas inversiones netas de entre 16.000 y 19.000 millones de euros en los próximos  cuatro años −que se suman a la fuerte inversión realizada especialmente en los dos últimos años−, que  se modularán en función del escenario macroeconómico, la evolución de la tecnología y de la regulación,  la madurez de los proyectos y el avance en la rotación de activos y las desinversiones previstas.  

La Península Ibérica concentrará el 60% del total y Estados Unidos, el 25%. Por su parte, las iniciativas  bajas en carbono representarán más del 35% de las inversiones totales. Para 2024, la inversión neta  prevista se sitúa alrededor de los 5.000 millones de euros.

Estas inversiones aprovechan las oportunidades con rentabilidades atractivas que la compañía ya tiene  en cartera, capaces de transformar los proyectos actuales en nuevos negocios para abordar la transición  energética. Al mismo tiempo, Repsol seguirá desarrollando su plataforma de Generación Baja en Carbono  y fortaleciendo el negocio Cliente.  

El nivel de inversión se  modulará en función de la  regulación, la madurez tecnológica, el nivel de  desinversiones y la  evolución del escenario  macroeconómico

“Durante los próximos cuatro años mantendremos la misma  estrategia que presentamos en nuestro plan anterior para afrontar la  transición energética y apostaremos por todas las energías que  satisfagan las necesidades de nuestros clientes. Estamos  convencidos de que esta aproximación, en la que la  descarbonización es una oportunidad atractiva para crear valor,  crecer y ser rentables, es la más adecuada para nosotros”, explica  Josu Jon Imaz, Consejero Delegado de Repsol.  

Industrial: reforzar la competitividad de los actuales activos y crear nuevas plataformas  bajas en carbono 

Una de las claves de la estrategia de descarbonización de la compañía se encuentra en la evolución de  los siete complejos industriales de la compañía en polos multienergéticos, activos que garantizan el su ministro energético y apoyan el mantenimiento de más de 6.500 puestos de trabajo directos.

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Repsol prevé inversiones netas de entre 5.500 millones y 6.800 millones de euros entre 2024 y 2027 para mantener a la vanguardia estas instalaciones −seis de ellas ubicadas en la Península Ibérica y punteras  en Europa− y desarrollar productos de bajas emisiones, como los combustibles renovables, el hidrógeno renovable y el biometano. Estas iniciativas requerirán de inversiones netas en un rango de entre 2.000 y  3.000 millones de euros, condicionadas a la evolución del marco regulatorio y fiscal en España. Adicio nalmente, 500 millones de euros se invertirán en descarbonizar activos convencionales, alcanzando una  reducción de emisiones de 1,6 millones de toneladas de CO2 al final del período. 

Repsol invertirá más de  2.000 millones en fabricar  productos para la transición energética como los combustibles renovables, el  hidrógeno renovable y el biometano   

Los combustibles renovables se fabrican a partir de residuos  orgánicos (como aceites de cocina usados o biomasa) o  combinando hidrógeno renovable y CO2 capturado. Su huella de  carbono es cero o muy cercana a cero y, por tanto, son una solución  rápida, inclusiva y eficiente en costes para la descarbonización del  transporte (coches, camiones, aviones y barcos). Además, para el  procesado de estas materias primas de origen renovable se  aprovechan instalaciones industriales y logísticas ya existentes. 

En este sentido, el próximo hito de la compañía es la puesta en marcha de la planta de biocombustibles  avanzados de Cartagena este mismo mes de febrero. Esta instalación pionera, en la que se han invertido  250 millones de euros, sin subvenciones, producirá 250.000 toneladas de combustible renovable al año y permitirá evitar la emisión de 900.000 toneladas de CO2 anuales, equivalentes a poner en las carreteras  400.000 vehículos eléctricos, el actual parque de coches enchufables en España. 

A la nueva planta de Cartagena se sumará en 2025 una segunda en Puertollano. Tras una inversión de  120 millones de euros, se reconvertirá una de las unidades del complejo industrial y producirá 240.000  toneladas de combustibles renovables, garantizando la competitividad de la refinería. Repsol también  prevé replicar este modelo en un tercer centro industrial en España antes del año 2030. 

En este sentido, el próximo hito de la compañía es la puesta en marcha de la planta de biocombustibles  avanzados de Cartagena este mismo mes de febrero. Esta instalación pionera, en la que se han invertido  250 millones de euros, sin subvenciones, producirá 250.000 toneladas de combustible renovable al año y permitirá evitar la emisión de 900.000 toneladas de CO2 anuales, equivalentes a poner en las carreteras  400.000 vehículos eléctricos, el actual parque de coches enchufables en España. 

A la nueva planta de Cartagena se sumará en 2025 una segunda en Puertollano. Tras una inversión de  120 millones de euros, se reconvertirá una de las unidades del complejo industrial y producirá 240.000  toneladas de combustibles renovables, garantizando la competitividad de la refinería. Repsol también  prevé replicar este modelo en un tercer centro industrial en España antes del año 2030. 

El biometano y el hidrógeno renovable serán también importantes para la descarbonización de los com plejos industriales de Repsol, usándolos como materia prima para producir combustibles renovables y  otros productos descarbonizados. La compañía, la mayor productora y consumidora de hidrógeno de la  Península, prevé alcanzar una producción equivalente de hasta 700 MW en 2027 y un máximo de 2.400  MW en 2030. Para ello, instalará electrolizadores en sus cinco centros industriales de España. En 2023,  Repsol puso en marcha su primer electrolizador, de 2,5 MW, situado en su refinería de Petronor (Vizcaya).  En biometano, se prevé alcanzar entre 1,3TWh y 1,5TWh en 2027.  

El objetivo de Repsol es alcanzar una capacidad total de producción de combustibles renovables,  incluyendo hidrógeno renovable y biometano, de entre 1,5 y 1,7 millones de toneladas en 2027 y hasta  2,7 millones en 2030 en la Península Ibérica y en Estados Unidos, y liderar el mercado de este tipo de  combustibles. 

Como parte de su estrategia, Repsol se ha aliado con socios para asegurarse el acceso a la tecnología y  a las materias primas necesarias, consolidando así su posición en estos nuevos mercados. Además de  su plataforma en la Península Ibérica, Repsol explora oportunidades para desarrollar iniciativas industria les bajas en carbono en otros mercados atractivos donde pueda aprovechar su experiencia y trayectoria,  como Estados Unidos. 

Exploración y Producción: motor de generación de caja con foco en las áreas con mayor  creación de valor 

El negocio de Exploración y Producción, el mayor generador de caja del grupo en el periodo 2020-2023,  mantendrá su foco estratégico en la continua generación de valor y la progresiva descarbonización de  sus operaciones.  

La generación de caja se situará entre 5.000 y 6.000 millones de euros, teniendo en cuenta el escenario  de precios actual, con una producción global que se mantendrá por encima de los 550.000 barriles equi valentes de petróleo al día (bep/d). 

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