El amedrentamiento a la clase obrera, la reducción de las nóminas, el desmantelamiento de unidades de producción, la desidia y le desinversión han empujado a las industrias básicas de Guayana a padecer el peor momento de su historia, por lo que han perjudicado a las poblaciones tanto de Bolívar como de Amazonas que dependen de esas actividades económicas.
Por Brian Contreras | Tal Cual
La destrucción del aparato productivo venezolano no se ha detenido, pese a los discursos de «milagro económico» que intenta promover el Gobierno y el diminuto repunte del producto interno bruto (PIB) experimentado en el 2021.
Más allá del discurso y la propaganda oficialista, se esconde una realidad funesta para las industrias del país, especialmente la operada por el Estado, que ha sido sometida a una desidia sin precedentes.
La nula inversión en la industria, el desmantelamiento de unidades de producción enteras e incluso la venta de chatarra como mecanismo para que el Estado obtenga dinero han puesto en jaque a industrias históricas con importancia vital para la economía venezolana.
Este proceso de desindustrialización tiene relación directa con el gobierno de Nicolás Maduro, aunque este y sus acólitos afirmen que la crisis económica es consecuencia de sanciones de Estados Unidos y la comunidad internacional, además de la supuesta «guerra económica» que acusaba a los empresarios de promover.
Forma parte de nuestro canal en Telegram y mantente informado del acontecer político y económico de Venezuela https://t.me/Descifrado

