Monómeros es una empresa filial de la petroquímica venezolana Pequiven, y considerada como el mayor activo del estado venezolano en Colombia.
La misma representa alrededor del 40% del mercado de fertilizantes de la nación neogranadina, y su recuperación por parte del interinato, liderado por Juan Guaidó, se dio en medio de una ardua batalla legal y política que podría verse empañada con la puesta en marcha de negociaciones entre el madurismo y la oposición en suelo mexicano; aunado a la puesta en marcha del proceso el intervención de Supersociedades por el presunto “mal manejo”.
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Por su parte, el pasado 6 de septiembre, la Superintendencia de Supersociedades decidió someter al máximo grado de supervisión a la empresa, situación que reavivó los comentarios sobre el mal manejo de recursos y presuntos hechos de corrupción.
El ente colombiano expresó, a través de una nota de prensa, que su intención era “subsanar una situación crítica de orden jurídico, contable, económico o administrativo”.
Las reacciones no se hicieron esperar, y desde la junta directiva se decidió presentar los recursos de ley, con el fin de solicitar que se revoque la decisión.
Ante los desacuerdos internos, la presidenta Carmen Elisa Hernández tomó la decisión de separarse de su cargo previa notificación a Juan Guaidó.
“Es una decisión irrevocable a mi posición como directora y presidenta en la junta directiva de Monómeros después de dos años y medio en que agradezco la oportunidad y la confianza que depositó Juan Guaidó en mi, pero en este momento considero que debo hacerme a un lado para que ocurran cambios y transformaciones. A su vez, de manera profesional y personal tomé la decisión al haber estado en absoluto desacuerdo en cómo se ha manejado una situación, por decirlo menos descortés, a raíz de una toma de información con la entidad del gobierno colombiano que es la Supersociedades”.
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Manifestó estar convencida que un proceso de control de Supersociedades lejos de hacer daño le generaría a la empresa una protección frente al régimen y a unos potenciales temas financieros que pudieran afectar con más profundidad muy pronto.
“Es mandatorio hacer un trabajo en equipo. Si bien Monómeros es un activo de los venezolanos, es nuestro, no del régimen; por ello es una empresa que durante 54 años, en Colombia, se ha constituído en un pilar fundamental de generación o producción de los agroinsumos, es decir, atiende prácticamente el 40 % del mercado de fertilizantes de Colombia y en cultivos somos casi exclusivos en rubros como: la papa, el café y la palma. Además, con la característica que contamos con una red de distribución de sus productos que permite el acceso a 800 mil pequeños agricultores en las veredas de Colombia. Tenemos la capilaridad en nuestro sistema de distribución que no lo tienen otras empresas; convirtiéndonos en parte de la seguridad alimentaria de esta nación”.
Los problemas sobre la mesa
La ejecutiva no niega que la empresa desde el momento en que fue asumida por su administración ha pasado por situaciones difíciles e innegables ante cualquier ente responsable de autorías.
“Entre el seis y nueve de junio el ente envió unos funcionarios, quienes tomaron la información financiera así como de mercados. No podemos perder de vista que estamos frente a una situación en Colombia crítica por el tema de los paros. Si bien, para Monómeros no fue un impacto significativo porque no hizo que dejáramos de vender”.
“Sin embargo, hay un ciclo de muy alto costo en los commodities. Toda esa materia prima que nosotros requerimos procesar para producir nuestros fertilizantes están a unos niveles de costo sumamente elevados. Es una realidad que para la empresa no ha sido posible obtener financiamiento de la banca privada en estos dos años y medio de gestión, precisamente por esas diferencias y esos temas políticos.”
Señaló que esa “realidad” motivó a Supersociedades a buscar información y tomar informaciones financieras, comerciales, administrativas y legales.
“Fue en función de todo ello que poseen consideraron que hay un riesgo importante por el cual Monómero pudiera entrar en problemas financieros”.
“Esa es la labor de la Supersociedades. Es la acción que le autoriza el presidente de la República, por lo cual tienen esas competencias. De esta situación nace mi diferencia diametral con el resto de la directiva y la administración de la empresa. dando incluso la respuesta de la empresa de forma pública, sin mi debido consentimiento, agrediendo a Supersociedades y afirmando que la información que ellos manejaban no era la correcta. Mi postura era sentémonos con ellos en el marco del control, busquemos soluciones, hagamos un plan de trabajo; porque esto es un tema político muy complejo”.
Manifestó que los bancos ya estaban ahuyentados antes de hacerse pública la medida de Supersociedades.
“No nos habían dado crédito, pero desde el momento en que la dictadura de Maduro dice que quiere de vuelta Monómeros los mercados se asustan”.
“La comunicación de la empresa ante la acción de Supersociedades fue vista con malestar. Generó incomodidades que yo le manifesté al interno de la junta, al gerente. También lo conversé con el presidente Guaidó y quedó de pronunciarse en las próximas horas. Hice valer mi posición y la mantengo firme”.
Explicó que tras su salida se debe designar a la persona que ocupará su vacante y que debe ser designada desde el parlamento.
“La junta directiva está compuesta por cinco miembros y un suplente. La siguiente acción es que la AN (de 2015) nombre a una persona que me sustituya y elija a la persona encargada. Esta puede salir del seno de los que aún permanecen o de otra persona que nombren”.
El siguiente paso
Pese a los rumores de su salida de territorio colombiano o el temor ante algún procedimiento legal que pudiera surgir, Hernández deja en claro que piensa establecer comunicación directa con el organismo que le haga alguna solicitud.
“No pienso irme de Colombia, y estoy a la disposición de cualquier autoridad colombiana que requiera de mi información. Yo tengo siete años residenciada en Colombia con mi familia. Acá tengo mi patrimonio actualmente. Como muchos venezolanos salimos perseguidos por el régimen. Dentro de mis planes está seguir en mi actividad privada, desde los espacios conocidos y trabajando en pro de los migrantes venezolanos radicados acá. Estoy nuevamente en el mercado laboral poniendo a disposición mi conocimiento y experiencia”.
Ante la posibilidad de volver a trabajar con Guaidó o con un gobierno democrático en el futuro del país la ejecutiva no descartó ninguno de los escenarios
“Desde que salí de Venezuela mi objetivo es poder regresar pero en democracia. Ellos saben que estoy a la orden. Ya ellos determinarán en qué posición pudiera yo trabajar según mis capacidades”.
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