A un año de la pandemia por Covid-19 en Venezuela algunos negocios que se fortalecieron como es el caso de la entrega a domicilio o delivery en todos los sectores y a nivel nacional.
Roberto Peña, motorizado en una reconocida cadena de farmacias asegura que este novedoso servicio ha permitido tanto a la empresa donde labora, como al empleado, mejorar sus ingresos porque, aunque todo el pedido se hace y se cancela vía online, la propina es atractiva pues muchas veces es en dólares.
“El delivery ha dado empleo a muchos motorizados que quedaron cesantes por el cierre de las muchas empresas y ha dado la tranquilidad a muchas familias al quedarse en casa”, sostiene Peña.
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Por su parte Jackson Rivas, coordinador del delivery en una pollera en Caracas sostiene los clientes se mantienen fieles al negocio y solicitan sus pedidos a domicilio y se les garantiza inmediatez en el despacho.
El economista Asdrúbal Oliveros, director de la firma Ecoanalítica destaca que, en medio de la peor crisis de nuestra historia, emergió el servicio de los “deliverys”. Solo en Caracas hay más de 18 empresas registradas, generando una sana competencia que beneficia a los consumidores, que pueden acceder a este tipo de servicios.
A través de su cuenta en Twitter señala que Adicionalmente, tienen un efecto multiplicador sobre otros sectores como los trabajadores por cuenta propia, tecnología, banca y el propio comercio, que ha sido uno de los sectores más golpeados por la pandemia dada las restricciones a la movilidad y el distanciamiento social.
Además, los propios comercios han diseñado sus propias estructuras de “delivery”. Si bien esta actividad está supeditada a un grupo pequeño de la población, tienen un efecto multiplicador que no debe despreciarse y permite una mejora en ingresos de trabajadores por cuenta propia.
Preocupa que el gobierno de Maduro pretende regular el sector, sin la comprensión adecuada del mismo y que termine generando distorsiones que le resten dinamismo o genere fricciones que eleven los costos y mate la competencia.
Oliveros considera necesario que se defina un marco legal que elimine algunas zonas grises sobre el alcance del sector respecto a empleados, usuarios y comercios, entre otros. Eso ya ha ocurrido en otros países. Pero que mantengan la viabilidad del sector. Es lo deseable.
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