Aseguran que la hiperinflación en Venezuela es una condena a muerte para los más desposeídos

Los comerciantes de la sierra de Coro alegan que el costo del transporte hace imposible mantener por mucho tiempo el precio de alimentos.

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El alto precio de los alimentos hace imposible la subsistencia de la población, especialmente en sitios apartados del interior del país donde la inflación se mide por horas, según denuncian habitantes de la serranía falconiana. 

Rosa María Lugo, habita en Cabure, municipio Petit del estado Falcón, lugar donde la inflación y la especulación reina a sus anchas. El precio de un kilo de harina precocida supera los dos dólares o los 425 mil bolívares, mientras que un  kilo de pollo alcanza los 500.000 y el kilo de carne de res un millón de bolívares.

“Hay ocasiones en que en la mañana conseguimos el precio, por ejemplo del pan en 100  mil bolívares y al medio día ya el precio subió a 150 mil. Es horrible lo que estamos viviendo”, sostiene.

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Para Lugo, la hiperinflación que enfrenta Venezuela es una condena a muerte para quien no cuenta con recursos suficientes para comprar alimentos. ” Si una persona solo come arroz o arepa todos los días enfermará irremediablemente”.

Los comerciantes de la sierra de Coro alegan que  el costo del transporte hace imposible mantener por mucho tiempo el precio de alimentos.

Para ahorrar los pocos ingresos que reciben, sostiene Lugo,  “cada sábado bajamos a la ciudad de Coro donde los precios de los alimentos son más accesibles y hay más variedad, pero el pasaje es alto por el nuevo precio de la gasolina y se gastan hasta 600 mil por viaje”, expresó.

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En Caripe El Guácharo,  población del estado Monagas, la situación no es diferente, especialmente con productos como la leche en polvo donde un kilo supera los 3 millones de bolívares y un kilo de arroz los 250 mil, según expresó Julián Bello, habitante del sector Las Marías.

“Es muy lamentable la situación que estamos viviendo, los más pobres nos estamos muriendo de hambre porque no podemos comprar alimentos”, dijo.

Las remesas alivian

En Tucupita el alto costo de la vida es cada vez más preocupante y aunque las remesas que se reciben del exterior alivian, éstas o superan la inflación, según José López, un adulto mayor que vive en la parroquia Leonardo Ruiz Pineda

Reveló que a pesar de que varios familiares le envían dinero desde Trinidad y Tobago, apenas le alcanza para comprar pocos rubros alimentarios.

El señor López tiene cuatro hijas viviendo en la vecina isla de Trinidad y Tobago, y aunque en algunas ocasiones le envían dinero, él no puede adquirir proteínas por los altos precios. Apenas adquiere artículos básicos.

“De vez en cuando nos mandan ciertos y determinados recursos, pero como está el costo de la vida, es un paliativo pues, por lo menos se logra algo, pero es insuficiente por los altos costos”, dijo el señor José López.

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