Planta de General Motors ya lleva nueve días tomada por grupo de trabajadores

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Desde hace ocho días, la protesta de un pequeño grupo de trabajadores de General Motors Venezolana (GMV) mantiene cerrado el acceso a la planta y el almacén de posventa de la ensambladora en Valencia, Carabobo, cuyo personal no ha podido entrar para cuantificar el robo de repuestos denunciado en días pasados.

La toma de la empresa por parte de directivos del Sindicato Bolivariano de Trabajadores de la Empresa General Motors Venezolana (Sintrageneral) se inició el pasado 8 de marzo, en protesta por el no reinicio de actividades en la otrora mayor productora de autos del país, paralizada desde hace 15 meses por falta de material de ensamblaje.

Sin embargo, la empresa mantiene las operaciones de distribución de repuestos, única fuente de ingresos que ha permitido mantener la nómina de 2.700 trabajadores que en su gran mayoría fue enviada a casa con pago de salario mínimo a la espera del reinicio de operaciones.

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Los manifestantes exigen a  GMV reanudar operaciones, una alternativa que ha sido explorada por la empresa sin resultados, tomando en cuenta que la única alternativa para ello sería asumir un esquema similar al aplicado por Ford y Toyota de producir con recursos propios y vender los autos en una combinación de moneda local y dólares, un sistema que no ha rendido los frutos esperados por las ensambladoras.

En medio de la toma, se conoció que esta semana un grupo de personas armadas ingresó a las instalaciones y tras someter al personal de seguridad sustrajo una cantidad de repuestos cuyo monto no ha podido ser determinado, por la negativa de los protestantes a permitir la entrada del personal.

Fuentes de la empresa también denunciaron que los trabajos de mantenimiento de las instalaciones fueron suspendidos, lo que pone en riesgo el cuidado de los equipos necesarios para reanudar, en algún momento, las operaciones de ensamblaje.

Tras considerar las acciones como ilegales, a través de un comunicado GMV hizo un llamado a “las autoridades competentes y al resto de organizaciones sindicales que hacen vida dentro de GMV, para que se unan esfuerzos en pro de asegurar las condiciones mínimas de convivencia, tolerancia y respeto”.

La empresa exige que “se permita el acceso a las instalaciones para retomar el control de las operaciones administrativas en planta Valencia y operativas en el centro de posventa, a los fines de asegurar el flujo de caja que permita honrar las obligaciones que GMV tiene con sus trabajadores y proveedores nacionales e internacionales”.

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