Trump: De omitir a Venezuela en campaña a mencionarla cinco veces en casi un mes como Presidente

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Esperanza chavista de mejores relaciones con Washington se ha visto hasta ahora frustrada

Cuando se confirmó que Donald Trump había ganado las elecciones presidenciales de Estados Unidos a Hillary Clinton, bastante fue la especulación por estas latitudes sobre cuál sería la aproximación hacia Venezuela.

Muchos, incluyendo a varios internacionalistas, previeron que el país sudamericano sería como mucho un punto marginal en su agenda internacional, relegado por temas por los que Trump ha mostrado mucho mayor interés como el comercio con China, la inmigración mexicana y el poder nuclear iraní. Después de todo, durante su campaña electoral, apenas mencionó a Venezuela un par de veces, sin detallar qué haría con respecto a ella como jefe de Estado.

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Sin embargo, el nuevo ocupante de la Casa Blanca no lleva ni un mes ahí y su gobierno ya ha tratado el tema venezolano al menos cinco veces. El pasado lunes trascendió a la prensa que Trump manifestó su «preocupación» por la situación en Venezuela durante una conversación telefónica con su par peruano, Pedro Pablo Kuczynski. Al día siguiente volvió a hacerlo en diálogo también telefónico con el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, y el miércoles, por tercera vez, con el argentino, Mauricio Macri.

De estos tres mandatarios latinoamericanos, dos (Kuczynski y Macri), son críticos enfáticos del gobierno de Nicolás Maduro.

El lunes el Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció sanciones contra el vicepresidente venezolano, Tareck El Aissami, y el empresario oficialista Samarck López (a quien señala de ser testaferro del primero) por supuestos vínculos con el narcotráfico. Es cierto que la investigación que desembocó en la medida punitiva fue un trabajo de varios años, y que la orden específica la dio un funcionario interino dejado por el Ejecutivo de Barack Obama. Sin embargo, esa misma noche el Senado confirmó al nominado de Trump a secretario del Tesoro, Steven Mnuchin. Al día siguiente, este dio su primera rueda de prensa oficial y destacó el apoyo de Trump a las sanciones contra El Aissami, que describió como un «gesto de solidaridad con el pueblo venezolano».

Finalmente, la esposa del dirigente detenido Leopoldo López, Lilian Tintori, fue recibida anoche por Trump en la Casa Blanca. Esto probablemente no hubiera sido posible de no ser por la influencia del senador republicano por Florida Marco Rubio, uno de los más férreos críticos del chavismo en Washington. Sin embargo, Trump pudo perfectamente delegar a un representante del Departamento de Estado la tarea de hablar con Tintori. En vez de eso, la recibió en persona, se fotografió con ella y pidió mediante su cuenta de Twitter la liberación de Leopoldo López.

Su predecesor, Obama, nunca se reunió con representantes de la oposición venezolana. Estos, como mucho, pudieron sostener encuentros con el entonces vicepresidente Joe Biden y el secretario de Estado, John Kerry.

Todas estas instancias en que Trump ha tratado temas sobre Venezuela se han dado en una misma semana. El carácter impredecible del mandatario hace difícil saber si en el futuro mantendrá su interés por el país o si, por el contrario, se olvidará rápido de él. Por ahora se puede afirmar que las aspiraciones de Maduro de mejorar las relaciones con Washington se han visto frustradas. En la semana del Día de los Enamorados, Trump, a quien defendió de medios como el defenestrado CNN, le rompió el corazón.

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