Estados Unidos blinda sus licencias para aislar a Venezuela de Cuba, Rusia, Irán y Corea del Norte

En un movimiento de alta cirugía financiera, el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos ha emitido una serie de directrices.

Las nuevas pautas actúan como un cortafuegos definitivo en las licencias petroleras vigentes para Venezuela.

La consigna de Washington es clara: la flexibilización energética iniciada en el mes de enero no es un cheque en blanco.

Según el nuevo esquema, cualquier empresa que opere bajo el amparo de las licencias estadounidenses deberá certificar que no existen nexos operativos, logísticos o financieros con Irán, Cuba, Rusia o Corea del Norte.

Escalada bélica y seguridad energética

Este blindaje llega en un momento en el que la volatilidad del mercado petrolero global está a la orden del día.

El precio del crudo, también el del gas, se encuentra a la alza y bajo presión, debido a la escalada bélica en el Golfo Pérsico.

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Ante tal contexto, Estados Unidos necesita el flujo venezolano para estabilizar los precios internos de la gasolina.

Washington no está dispuesto, sin embargo, a que ese crecimiento fortalezca a los aliados asiáticos o latinoamericanos de Caracas.

Trazabilidad, vigilancia y auditoría

El mecanismo de control se sustenta en tres pilares de cumplimiento. El primero de ellos es la trazabilidad de los pagos.

En tal sentido, el Tesoro estadounidense ha prohibido cualquier triangulación financiera que involucre bancos de los países del «eje proscrito».

Estados Unidos también busca tener una vigilancia constante de los fletes.

Por ello, los buques que transporten crudo venezolano bajo licencia no pueden haber formado parte de la «flota fantasma» de Rusia o Irán.

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Otra de las medidas de control se relaciona con la transparencia con la que habrá de operar la estatal Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa).

En ese orden de ideas, Pdvsa y sus socios deben estar abiertos, de forma permanente, a la auditoría estadounidense.

Esa última regulación busca evitar que la petrolera venezolana o sus aliadas comerciales subcontraten compañías con sede en las naciones mencionadas.

Frente a una encrucijada

Este blindaje coloca a la administración de Delcy Rodríguez en una encrucijada.

La presidente, quien este miércoles fue retirada de la “lista negra” del Departamento del Tesoro, tendrá que decidir entre el pragmatismo o la continuidad ideológica.

De decantarse por la primera de las opciones, Rodríguez se vería obligada a ejecutar una desconexión táctica de aliados como Cuba, Irán o Rusia.

En caso de hacerlo, Venezuela pasaría a ser un proveedor de “petróleo limpio” para Estados Unidos.

Para el inversor extranjero una realidad como la planteada representaría un alivio, sobre todo porque permitiría aventurarse en un país que es “seguro” desde el punto de vista legal.

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