El más reciente informe realizado por la ONG Una Ventana a la Libertad arrojó que 72 detenidos en calabozos policiales del país, entre hombres y mujeres, murieron de tuberculosis y desnutrición durante 2022.
La organización aseguró que las enfermedades son «el enemigo número uno» en los centros de detención preventiva y reseñó que durante el primer semestre de 2022 había, en los calabozos policiales, una población penal de 16.778 detenidos recluidos en un poco más de 500 retenes y de esta cifra se tomó una muestra sólo de 335 calabozos.
Agregó que en el segundo semestre la población penal alcanzaba la cantidad de 16.837 y la muestra estudiada se realizó sólo en 284 calabozos.
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El texto señala que entre los fallecidos, en el segundo semestre del año pasado, figuran dos mujeres, una de ellas murió de desnutrición y la otra de tuberculosis.
“El resto de las víctimas eran de sexo masculino, 11 de ellos, es decir, el 42,31 %, murió de tuberculosis”, se lee en el documento.
De acuerdo a la investigación, los detenidos también mueren al presentar patologías como dificultades respiratorias, Covid-19, infartos, epilepsia y convulsiones.
El director de la ONG, Nieto Palma, supone que el número de fallecidos disminuyó significativamente entre un semestre y otro debido a la intervención realizada por la llamada Comisión para la Revolución Judicial, que «realizó algunas jornadas médicas y otorgó libertades plenas y provisionales a algunos detenidos y detenidas que padecen enfermedades crónicas o terminales».
En el documento se explica que las muertes de detenidos se registran, en mayor cantidad, en algunos estados como el Zulia debido al alto índice de hacinamiento y las precarias condiciones en las cuales se encuentran los retenes policiales de esa región.
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