«El Caracazo»: La primera revuelta popular contra el FMI cumple 33 años

Se cumple un nuevo aniversario del estallido social contra el paquete de ajuste del Fondo Monetario Internacional (FMI) conocido como el ‘Caracazo’, que fue masacrado por el ejército venezolano bajo el gobierno de Carlos Andrés Pérez, publica Sputnik.

Un economista, un historiador y a militantes popular analizan el significado de este acontecimiento que marcó una nueva época para Venezuela.

Fue 1989 un año convulso en el mundo, comenzando por la caída del Muro de Berlín, antesala del derrumbe -nada menos que- de la Unión Soviética y la consolidación de EEUU como potencia hegemónica.

Ese mismo año, 1989, mucho antes de las protestas antiglobalización de Seattle en EEUU (1998), previo incluso al surgimiento del Movimiento Zapatista de Liberación Nacional en México (1994), una explosión social sacudía a Venezuela, 25 días después de que Carlos Andrés Pérez asumiera su segundo gobierno.

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El 27 de febrero de 1989 se inició en Guarenas, en las afueras de Caracas, una ola de protestas y saqueos que se extendió rápidamente a las principales ciudades de Venezuela.

Dos semanas antes, el entonces presidente Pérez anunciaba un conjunto de medidas impuestas por el FMI, entre ellas un aumento en el costo de los servicios, liberación de precios, privatización de empresas del Estado y el detonante para el levantamiento popular en Guarenas: el alza en el precio de la gasolina.

Para este profesor universitario e investigador, las medidas de corte neoliberal anunciadas por Pérez tuvieron un impacto en las protestas, pero a su juicio el detonante fue otro.»El primer factor fueron las medidas de ajuste económico tomadas por el recién estrenado gobierno de Pérez que, por supuesto, ocasionaron un shock, un deterioro mayor en las condiciones económicas de la población».

Y añade que, «el Caracazo ocurre porque es el mismo Pérez el que encabeza el ajuste, el que prometía regresar a la Venezuela de los años 70, del dame dos, a la bonanza económica. Esa contradicción, esas antítesis, entre lo que ofrecía la imagen de Pérez y lo que ejecuta en la práctica es lo que dispara la convulsión social».

Dada su condición monoproductora y monoexportadora, dependiente sobre todo de la actividad petrolera, la economía venezolana tuvo en la década de los 70, durante el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez (1974-1979), un crecimiento importante en sus ingresos, debido principalmente al repunte sustancial del mercado petrolero mundial, explica el diputado y ex ministro de Economía de Venezuela, Ramón Lobo.

«Los ingresos venezolanos en este período casi que se quintuplicaron, y aumentó de manera importante el gasto público. Pero luego vino una fase de descenso que afectó las finanzas públicas y la economía se fue agravando en los gobierno sucesivos, hasta la llegada del segundo gobierno de Pérez y su anuncio de un paquete de corte neoliberal. Esta situación económica, sumada a décadas de represión contra el movimiento popular, consiguió su expresión en ese 27 y 28 de febrero de 1989 que se conoce como el Caracazo«, reseña Lobo.

El economista y parlamentario del Partido Socialista Unido de Venezuela, señala que en esos años las protestas estaban en auge en varias zonas del país y recuerda que dos años antes del Caracazo se dió en el estado Mérida, un estallido social denominado el Meridazo.

«Ese Meridazo fue la expresión de una protesta popular por aproximadamente 15 días de manera continua, con toma de calles por los estudiantes y las comunidades en rechazo a la represión que terminó con un joven asesinado, y contra las injusticias y atropellos que ocurrían todos los días en aquellos años. Y ese asesinato generó el rechazo con focos de protesta en otras partes del país», agregó.

La revuelta masacrada

A 33 años del estallido se desconoce aún el número total de víctimas mortales que dejó como saldo la represión de la polícía y el ejército para sofocarlo.

«La represión fue monstruosa, y creo que es una de las masacres en Latinoamérica más sentidas, hubo más de 3.000 muertos y hay quienes dicen que fueron hasta 5.000, entre muertos y desaparecidos», enfatiza Alexis Barnique, militante popular del barrio caraqueño 23 de Enero.

Este líder comunitario en 1989 no tenía aún militancia barrial, sin embargo el día 27 salió de su casa rumbo a una consulta médica sin conocer qué era lo que estaba ocurriendo en las calles de Caracas y terminó preso en un módulo de la policía, por primera vez en su vida.

Barnique relata en conversación con Sputnik cómo explotó el sentimiento de hartazgo generalizado que predominaba en los sectores populares por la exclusión, las continuas violaciones a los derechos humanos y la persecución contra los dirigentes políticos de la izquierda venezolana.

«Fue una explosión espontánea, nadie la organizó, pero que venía gestándose desde hace tiempo porque nuestra gente no aguantaba más el alto costo de la vida y cada vez que se salía a reclamar, a protestar por ejemplo por los servicios públicos, esas manifestaciones eran brutalmente reprimidas. Y en el ‘Caracazo’, la represión en el barrio fue una barbaridad, utilizaron francotiradores con fusiles FAL, disparaban contra los bloques que son de concreto armado y los destrozaban», agrega, indignado, Barnique.

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